Nacido en Helsinborg en 1971 (en septiembre cumple 35 años), Henrik Larsson recorrió una extensa y triunfal carrera antes de llegar al Barça. Tras una pronta explosión en Suecia emigra en 1993 al Feyenoord holandés, que le catapultó hasta la selección nacional sueca, con la que obtuvo en 1994 el tercer puesto en el Mundial de Estados Unidos. El Larsson de esa época era muy diferente al actual: más veloz y liviano, destacaba por su enorme velocidad y una larga melena rizada cubriéndole la cabeza. Algo así como un "Ronaldinho rubio". Lo más importante: ya se exhibía como goleador.Sueño roto
Eso fue lo que le llevó al Celtic escocés en 1997, donde vivió los mejores años de su carrera. Cuatro Ligas, dos Copas y un subcampeonato de UEFA le convirtieron en ídolo para la afición local, a la que pudo dedicar la Bota de Oro europea de 2001 tras marcar 35 goles en liga. Ahí hubiese seguido goleando de no llegar, en 2004, la posibilidad de participar en España, una de las grandes ligas. Debutar con 33 años en la Liga era el tipo de reto que estimulaba a un veterano como él.
El "sueño" de Larsson no duró mucho. Su buen arranque conquistó al Camp Nou, que veía en cada partido de Larsson un ejemplo de humildad, esfuerzo y oportunismo, hasta que se rompe contra el Madrid, en noviembre, un ligamento, perdiéndose la temporada completa. Seis meses lejos de los terrenos de juego en los que, dada la gravedad del problema y la edad del jugador, muchos dudan sobre una recuperación total. Las buenas sensaciones ofrecidad y, por supuesto, la profesionalidad del jugador en la rehabilitación hacen que ésta sea exitosa, el equipo técnico siga confiando en él y no se fiche en verano a ningún delantero centro.
Su gran año en Barcelona
No era necesario. Ya recuperado, Larsson demuestra por fin su valía. Los problemas legales de Messi y la baja forma de Giuly le dan un puesto en la delantera, donde se alterna como extremo derecho, cumpliendo con dignidad, con el puesto de ariete, donde se maneja con soltura y aporta una referencia más estática que fija a los centrales rivales. Lo que no cambia es su relación con el gol: pese a no disponer de demasiados minutos ya lleva diez tantos sólo en la Liga, en la que durante varias jornadas llega a sostener al Barça.
¿Puede obtenerse mejor rendimiento de un hombre de 33 años que se pasa el primer año "roto"? Complicado. Tanto, que en el Barça aún lamentan que rechazara las ofertas de renovación e, incluso, en febrero se hiciera fotos con la camiseta de su próximo equipo, el Helsinborg de su ciudad natal. Son muchos los nombres de candidatos a suplirle en el Barcelona, pero casi imposible prever que el que llegue será tan barato, profesional y efectivo como se mostró este sueco, trotamundos, goleador.
- Lo mismo, en Terra
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