La última maravilla del ex seleccionador brasileño (de los pocos técnicos de la canarinha que no ganó con ella el Mundial) y ex entrenador madridista (lo mismo, pero en la Champions): tras su fracaso europeo volvió al Santos, donde acaba de ser sancionado con 60 días de suspensión. ¿Por querer jugar, en un despliegue de modernidad, con cinco porteros? ¿Por su gloriosa frase, explicando su patrón de juego, de “El cuadrado mágico nace de los ángulos mágicos”? No, por algo mucho mejor. Por guaperas e icono gay. Casi nada...Fue tras el último clásico brasileño, un Sao Paulo- Santos en el que ambos conjuntos se jugaban el Campeonato Paulista. Sorprendentemente el resultado fue nefasto para los entrenados por Luxe, que cayeron 3-1 tras un lamentable partido. Preguntado por las causas del fracaso, a Vanderlei se le fue la pinza y dijo a los medios: "Ha sido culpa del árbitro. No vio dos claros penaltis porque se pasó todo el partido mirándome, coqueteando conmigo". Una caipirinha más y Luxe acusa a los asistentes de limpiarse las poluciones con los banderines, mientras todos los jugadores le tiraban el balón para que se agachara por él y así poder admirar sus glúteos.
Rodrigo Martins Cintra, el colegiado, se mosqueó, pidió una sanción y así ha sido: sesenta días sin poder entrenar a su equipo, al que ahora se abre un florido horizonte de espectáculo y buen juego. Luxemburgo, arrepentido, pidió disculpas por su comentario y lo atribuyó "a un intento de desviar la atención de la prensa por la derrota en el clásico", en un nuevo alarde de honestidad deportiva. Las disculpas no fueron aceptadas ni por el árbitro ni por el tribunal regional. A tomar por culo, pero en el mal sentido de la palabra.
Un hito más en la carrera de Luxe y también, por qué no, un recordatorio de lo propensos que son los árbitros al julandroneo. Cómo olvidar la afirmación del colegiado colombiano Jose Emiliano dos Santos, más conocido como "Margarita", cuando dijo antes de morir "Prefiero que se acuerden de mí como un árbitro maricón y no como un árbitro deshonesto". Cuánta razón tenía. O por supuesto, aquel momento álgido del intelectual Jesús Gil y Gil, cuando tras la enésima eliminación europea llamó "maricón" al árbitro francés Michel Vautrot y, para no quedarse corto, aseguró que le habían sobornado "comprándole unos niños, que es lo que a él le gusta".
En el fondo es lógico. Las arrugas y el caracter de Capello. Los ricitos y el buen rollo de Rijkaard. El bigote y la legendaria verga de don Vicente del Bosque. Y ahora lo de Luxe... ¡Si es que dime en que banquillo te sientas y te diré lo mucho que nos calientas!
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