06 noviembre, 2008

Mala intención en uno de sus documentales

Estimada BBC:

Les envío esta carta como espectador habitual de sus documentales, que considero entre lo más potable de la televisión actual. Por eso me sorprendí tanto ayer cuando después de comer, y junto a mi jubilada madre, vi su reportaje sobre dragones de Komodo criados en cautividad.



El inicio, en el que unos científicos le robaban a una dragona sus huevos, era frenéticamente espléndido. El proceso de gestación y el que, a los siete meses exactos, asomaran las cabecitas de los dragones me emocionó. Después los 17, muy bellos, eran depositados sobre unos periódicos, donde les esperaban unas informes montañas rosadas y movedizas: resultaron ser racimos de ratoncitos, recién nacidos también.







Para mi madre el director, Charles Attemborough, estaba muy inspirado. La ordené callar, para presenciar cómo los dragones se acercaban a los bebé raton y, con curiosidad, los lamían con sus lenguas bífidas. Pero Attemborough no quiso recrearse en las graciosas cosquillas: sin previo aviso, y con una inesperada y dramática música de fondo, uno de los dragoncitos capturó un diminuto ratón y entre horribles chillidos se lo tragó. La escena fue repetida desde varios ángulos, y podía verse saliendo de la boca del dragón una patita colgando. La intención estaba clara.



El resto de dragones hicieron desaparecer la montaña de ratones con rapidez. Miré escandalizado a mi anciana madre, pero por suerte se había quedado dormida. No creo que sea el caso de millones de niños que, como yo, presenciaron el programa y ahora no quieren salir a la calle, temiendo que algún espantoso lagarto pueda comérselos.

12 junio, 2008

El Country de Josemi

La música está lista. La versión en inglés está casi terminada. Necesito a Willie Nelson para que le ponga voz.

EL COUNTRY DE JOSEMY
Camina solo por Pittsburgh, la capital del acero
Se cruza con tipos duros que además usan sombrero
Es un joven español ingeniero en materiales
Aunque a veces, a escondidas, sus hábitos son anormales.

Llegó a Pittsbutgh hace días y no para de hacer cosas.
Recorrió triste sus calles, se entregó a las gaseosas.
Visitó el hogar natal del fallecido Andy Warhol
deambuló por grises barrios entre un frío del carajo.

ESTRIBILLO
Oh, pobre y pequeño Ingeniero, Ingeniero del Metal
que dando vueltas por Pittsburgh sentiste estar haciendo algo mal.
Oh, pobre y pequeño Ingeniero, Ingeniero del Metal
Rodeado de hamburguesas te hiciste transexual.
(dos veces)

Preparabas power points en la pantalla del Vaio
Oías tus tristes canciones a la orilla del río Ohio.
Los detritus industriales contaminaron sus aguas
Tú te pintabas los labios y mojabas las enaguas.

Hermanada con Bilbao era una ciudad cualquiera
Con sus montes Apalaches y algunas verdes praderas.
Pero Pittsburgh te cambió con su acero trefilado,
Su museo Heinz del ketchup te hizo mirar a otro lado.

ESTRIBILLO
Oh, pobre y pequeño Ingeniero, Ingeniero del Metal
que dando vueltas por Pittsburgh sentiste estar haciendo algo mal.
Oh, pobre y pequeño Ingeniero, Ingeniero del Metal
Rodeado de hamburguesas te hiciste transexual.
(dos veces)

El Campus espera tu charla entre gran expectación
El experto en materiales es un joven español.
Pero tú te encuentras lejos, en la Ruta Sixty Six
Travestido, un camionero, te ha partido la nariz.

¿Cuando quisiste cambiar ecuaciones por tacones?
Priorizaste el terciopelo en tu lista de aficiones.
Por fábricas de Pensylvania vendes tu lascivo cuerpo
Es normal que ahora tus padres digan que su pequeño está muerto.

ESTRIBILLO
Oh, pobre y pequeño Ingeniero, Ingeniero del Metal
que dando vueltas por Pittsburgh sentiste estar haciendo algo mal.
Oh, pobre y pequeño Ingeniero, Ingeniero del Metal
Rodeado de hamburguesas te hiciste transexual.
(dos veces)

31 octubre, 2007

Carles Puyol: "Soy un poco olvidadizo"

Hablar con Carles Puyol impresiona: por su trayectoria deportiva, por su corpulencia y poderío físico, por su descuidadísimo pelo.

C: Hola Carles. Mi primera pregunta es: ¿es difícil ser capitán de un equipo tan grande?
CP: Para mí no hay equipos grandes y pequeños. Si los hubiese también habría capitanes grandes y pequeños, y no es así.

Su primera respuesta, su carácter, me dejan temblando. No soy uno de esos negros gigantescos que suelen acompañarte en el centro de la defensa, Carles, sino hijo único y mimado. Sé que pedirle más delicadeza a un tipo llamado 'Tarzán' es absurdo, pero...

En fin, siento haberte herido. Pero el detalle nos permite conocerte un poco mejor: aunque hercúleo e indestructible por fuera, por dentro eres aún un niño que sueña con llevar la camiseta azulgrana. ¿Qué estás leyendo ahora mismo?
La temporada acaba de empezar, los desplazamientos son cortos. Todas las fuerzas están centradas en empezar bien la competición.

Por si acaso te he traído unos libros, casi todos los de Kapucinski. Me han costado una pasta pero son espectaculares. Te debo muchas alegrías, Carles...
Gracias. No es habitual que los periodistas nos regalen cosas, sino que nos las pidan. ¿No quieres una camiseta firmada?

No gracias. Caminar por la Castellana disfrazado de ti puede ser peligroso. Y ridículo, ya no tengo edad... ¿Y tú? ¿Tienes tú edad de ser tú?
Desde muy joven me he cuidado mucho. Siempre me apasionó el deporte, la preparación física, el atletismo. El cuerpo es una herramienta fundamental en mi trabajo.

Una prostituta suscribiría tus palabras; sin embargo, a mí me pasa lo contrario. Las pesas me han hecho mierda, tengo la espalda fatal y más estrías que una ballena. Sin embargo no tengo arrugas en la cara: parezco más joven que tú. Se nota que no he sido el capitán culé durante la 'era Gaspart'. Fue algo espantoso, ¿no?
Sí, fueron tiempos difíciles, tanto a nivel deportivo como institucional. Pero llevar el brazalete del Barça siempre supuso un orgullo.

En sus inicios Puyol era duro, expedítivo, un tipo viril que no se enorgullecía por cosas como llevar un brazalete. Orgullo, orgullo... los tiempos están cambiando y así son los deportistas: gente que siempre tiene el orgullo entre ceja y ceja. Una mierda.


Un club universal
Te hago esta entrevista desde África, Carles, al sur de España. Muchos niños llevan aquí la camiseta del Barça, más que la de cualquier otro equipo, pero sucede algo grave: no hay una sola de Nike. Son todas falsas. Y los chavales ni saben qué es esa publicidad de Unicef. ¿No es todo eso un poco raro? Y más con esa fama que tenéis los catalanes. ¿No?
Sintetiza el concepto del "Mes que un club" que representa el barcelonismo. Es algo que va más allá de ganar o de perder: habla de ser los más grandes siendo a la vez más pequeños. Una reivindicación tanto política como incluso futbolística.

Lo siento pero me he perdido a la mitad. ¿Quieres decir que pudiste haber jugado en Italia? En algún momento se habló del Milan.
Italia me atrae, pero sólo dejaría Barcelona para jugar en la liga australiana. Siempre me pregunté hasta dónde habría podido llegar jugando al fútbol con camisetas sin mangas.

Cruyff dijo que habria que matar al que inventó la posición de 'carrilero'. Cruyff es un genio, pero eso no le da licencia para ir diciendo por ahi que hay que matar a la gente. Aunque es holandés y, por ende, posible colaborador de los nazis. En cambio, y al igual que a ti, el barcelonismo le adora...

A mí me pasa lo mismo: cuando ganasteis la Champions fui a la cabalgata callejera, la famosa 'rúa', y bajo el sol de Les Rambles te grité 'Graaaacias, graaaacias". Estaba fuera de mis casillas. Una señora se asustó, llamó a la policía y tú me miraste. ¿No te acuerdas?
Francamente, no. Somos humanos y también en esos momentos nos pueden las emociones.

No tiene importancia. Es más, no impide que seas un magnífico capitán. Siempre sales al campo con pantalones, jamás te has caído al subir a recoger una copa y te manejas relativamente bien en las ruedas de pren...
Es cierto. Y muchas gracias por todo.

¡Espera, 'Puyi', espera! El responsable de prensa Ricard Pruna, o Francesc Solanellas, o Ferrá Relea o cómo coño se llame me prometió diez minutos. Quedan muchas preguntas en el tintero: si alguna vez has usado corbata, por qué no te arreglas los dientes, de qué color es el pubis de los pelirrojas... ¡Hasta podríamos organizar un chat para que la gente te conozca mejor!

Pero no, no podremos: con la misma facilidad con la que se adaptó al puesto de central Puyol sale por la puerta y desaparece. Deja en el entrevistador la sensación de que la charla fue breve, de que podríamos haber llegado a ser camaradas. Sería bonito ser la madrina de un hijo de Puyol. Bakero, Abelardo, Figo, Guardiola, Cocu... Puyol, el último eslabón de una estirpe que lleva camino de prolongarse hasta el infinito, si el cambio climático no lo impide.

21 octubre, 2007

A las órdenes de Leander Jameson

1
Hemos de volver a Witwatersran. Arrancársela a Cecil Rhodes y a esos malditos ingleses. Frenar su delirio imperialista: sus carreteras y trenes, sus minas de diamantes y sus campos de algodón. Sí, hemos de volver a Witwatersran. Porque aunque el resentimiento haya encendido la mecha es la justicia la que alimenta las llamas.

¿O es que acaso puedo seguir en Canterbury tras saber de lo que pasa en otros sitios?

¿Seguir yendo en carruaje mientras el resto de las personas se arrastran? ¿Refrescarme en mis jardines mientras otros se queman en los desiertos? Por cierto ¿es que nadie ve la cantidad de agua que está derrochando esa fuente? Mañana mismo he de despedir al jardinero.

Es por cosas así por las que arriesgo todo. Es por vosotros, mis Sueños: la cabeza es un lugar demasiado pequeño para todos vosotros. Lo que os entrego ahora es todo mi cuerpo. Me doy a mis ideales. Al resto os dejo, me marcho.

2
Son muchas las ideas que estos días acuden a mi cabeza. No descanso, apenas pasan una decena de horas durmiendo cuando cualquier preocupación me interrumpe, despertándome: ¿Cómo alcanzaré Rhodesia? ¿Cómo introduciré allí cientos de cañones y miles de caballos, sin que las fuerzas británicas me descubran?

O esa otra, que no hay noche que no me torture: ¿Será verdad que casi todos los africanos son negros?

3
Capacidad y ambición no me bastan: es Leander Jameson, el Capitán que lidera la revuelta, quien ha de llevarme frente a Rhodes en Witwatersran. Witwatersran, Witwatersran... ¡me gusta tanto repetir tu nombre! Como una canción infantil... ¡son tantos los recuerdos que me traes a la cabeza!

Witwatersran y sus arroyos, como un suave contrapunto al trinar de tus pájaros.

Witwatersran y sus días de domingo, tus mercados de flores, tus fiestas.

Witwatersran. Nunca he estado en ella, pero puedo imaginármela. Me pasa lo mismo con todos los sitios: sería capaz de pasear por París como un parisino pese a que nunca he puesto un pie allí.

Respecto a la vieja Londres... Sobre ella puedo hablar durante días. Pero es cierto que suelo visitarla: siempre encargo allí las medias.

08 septiembre, 2007

Carlos Sastre: "Es bueno ir chupando rueda"

No hay deportistas, salvo los patinadores sobre hielo, tan bajo sospecha como los ciclistas. Centauros del asfalto, los ciclistas se pasan media vida en la carretera, sin importar que haga sol, llueva o sople el viento más inhumano. Cobran más que los camioneros, eso es verdad, pero a cambio trabajan en maillot.

Hablamos con Carlos Sastre, uno de los ciclistas españoles del momento. Heredero de Perico Delgado o Miguel Indurain, es casi tan feo como ellos: resulta prácticamente imposible encontrar un ciclista guapo, si exceptuamos los esprinters italianos.

Acaba de finalizar la contrarreloj. Carlos, ¿qué ha pasado? El recorrido no parecía muy complicado: Zaragoza-Zaragoza. Era difícil perderse.
La etapa ha sido muy exigente, muy dura. No me he sentido a gusto en ningún momento.

Es lógico: 53 kilómetros a toda velocidad, con casco y en bicicleta. los baches destrozándote las nalgas... Sin culotte debes ser como un mandril. Pero... has llegado a diez minutos del líder. Carlos, ¿has perdido media Vuelta?
Creo que no. Creo que la he perdido entera.

¿Estás bien? Ya no estás ni entre los veinte primeros de la general. ¿Estás destrozado?
Tengo 32 años y muchos kilómetros a mi espaldas. Con la experiencia se aprende.

A sumar, sobre todo. 32 años... casi como yo. Seámos francos: a esa edad los buenos ya han demostrado algo. No hay eternas promesas. Tu palmarés incluye una etapa de la Vuelta a Burgos y un Gran Premio de la Primavera... ¿Qué corríais, en pelotas? ¿Con un maillot abejorro? ¿Bebíais néctar? Es ridículo. Y aún no he mencionado el "Tour del Porvenir"...
El Gran Premio de la Primavera... fue entonces cuando empecé a sentirme ciclista.


Sentirte ciclista. ¿Que será "sentirse ciclista"? ¿Qué será sentirse 'algo'? Yo no me siento nada. Siento hambre a veces. Casi siempre tengo gases. Me apetece tomarme una copa.

¿Qué es "sentirse ciclista"?
Por ejemplo, tengo mis propios masajistas. Tengo mucha confianza en ellos. Me dicen cómo tengo las piernas: si estoy contracturado, a qué altura me quedan mejor las faldas. Se llaman Alex y Josep.

¿Tus masajistas?
No, mis piernas. Los masajes me los dan siempre por la tarde.


Miren a los niños de las aldeas, a los campesinos. Narices aguileñas, ojos de ave rapaz, pelo abundante y moreno y recortado de punta: así suelen ser los ciclistas. Enjutos, diminutos. De no haberse inventado la rueda... ¿para qué les serviría estar tan fibrosos? ¿Cómo hicieron Macchu Pichu los incas?

¿Qué relación tienes con tu director de equipo?
Es alguien a quien siempre llevas detrás. Ruedas con él a tu espalda. Te anima, te da referencias. Puede motivarte o, si tienes un mal día y empiezas a perder tiempo, hundirte más. Es importante contar con una persona que te conozca, en quién creas. Alguien que te dé confianza.

Corres en un equipo danés... ¿alguna vez habéis recogido a alguna chica haciendo autostop en una carretera danesa perdida? Y el coche-escoba... ¿es verdad que está sucio, que el asiento de atrás está lleno de pelusas? Desconozco muchas cosas del ciclismo. Es un deporte que, como casi todos, nunca me ha interesado especialmente...
Es verdad que se está perdiendo algo de afición. A la hora a la que corremos la gente está trabajando, los niños están en el colegio... Salvo por la noche, en los polígonos, es difícil ver gente en las cunetas. Pero ahora llega la alta montaña, y eso es ciclismo espectáculo: es ahi donde necesitamos el ánimo de la gente.

Las drogas también están alejando a los aficionados. Y es normal: mola más irse a fumar canutos o comerse una pastilla en una discoteca, y atacar a las muchachas, que ver a la "serpiente multicolor". Para ver una serpiente multicolor me voy al Zoo o le pido a mi primo que se baje los pantalones...


Sin embargo, admiro vuestra batalla por acercar el ciclismo a la juventud de ahora. Os metéis de todo. ¿No es absurdo?
Nunca he cometido un acto de dopaje. Nunca me he dopado. Y nunca he ido a ver a Mecano en directo. Quienes me conocen saben que mi compromiso es absoluto. Siempre he estado dispuesto a colaborar.


Es cierto: la cinta del casette la ha puesto él. Como todo ciclista, Carlos Sastre es un buen tipo. Un tipo campechano, callado, y que nunca te dejará pasar primero por la puerta: está obsesionado con las bonificaciones y las metas volantes. Le hago ver que sus zapatillas son espantosas pero parecen muy cómodas. ¿Valdrán para pisar uvas?


Guantes, perneras, maillots. Culottes, manguitos,calcetines... Lleváis más ropa que una monja, y casi toda de colorines. Estáis morenos a trozos. No sé qué hago hablando contigo. Pero... ¿es verdad que lo que más abriga, al bajar un gran pico, es meterse un periódico en el pecho? ¿Se trata de prensa deportiva especializada? ¿O es indiferente la sección, que sea Economía, Anuncios, información general?
No leo la prensa. Sólo habla de la parte mala de mi deporte: transfusiones, inyecciones, drogas, sanciones, sospechas. Parecemos delincuentes.

Vamos Carlos... ningún ladrón de bancos daría un golpe enfundado en un maillot de topos de la montaña. Parecéis muchas cosas, pero no delincuentes. ¿A qué hora te levantas mañana? Desde que intenté ligar con esa locutora de televisión no me había aburrido tanto... ¿Lo dejamos?

29 agosto, 2007

Con pelos en las alitas

Descartados Spielberg y Takeshi Kitano será el propio Antonio Mercero quien rodará, a finales de 2007, "Tobi 2", la esperada continuación de "Tobi", esa maravillosa película que hiciera derramar tantas lágrimas en las butacas de los cines y tanta lejía en las baldosas de los patios españoles, manchados por la sangre de niños estampados tras intentar repetir las piruetas del hermoso niño alado.

El proyecto, financiado con capital hispano-portugués y una gran -y muy necesaria- subvención de la Unión Europea, volverá a contar con la participación de Lolo García, el inolvidable protagonista de la "Tobi" original. Pese a tener ya 42 años, menos pelo en la cabeza que el pecho de un nadador y un notable sobrepeso, que encarecerá enormemente la fabricación de cables metálicos para las tomas aéreas, Lolo García se mostró 'encantado' de volver a ser Tobi, siempre y cuando en el rodaje "me llamen Víctor Manuel, un nombre precioso", como dejó claro en la rueda de prensa de presentación del film.

"Tobi" fue el punto final de la carrera cinematográfica de Lolo García, quien marcado de por vida por el inolvidable papel de angelito empezó a estudiar económicas, donde no le fue mucho mejor, y terminó de antenista. Una enfermedad de tiroides, algo de vértigo y, sobre todo, su adicción a la bollería industrial terminaron apartándole también de dicho trabajo, por lo que desesperado acudió de inmediato a esta nueva llamada del cineasta.

"¿Es que alguno de vosotros ha olvidado ese final en el Parque de Atracciones?", preguntó un sudoroso García a los periodistas presentes, que se miraban interrogándose sobre quién era ese repulsivo y orondo actorzuelo. "Yo no. Por eso, y porque tengo que mantener a una familia de hamsters, no lo dudé ni un segundo cuando Antonio me ofreció meterme otra vez en la piel de Tobi".

En la piel y en los pañales, si es que entra, porque si efectivamente es difícil olvidar ese final aún más imborrable es el aspecto de afeminado del mencionado angelito. Marginado en el colegio por salirle plumas, sometido a investigaciones biomoleculares para descubrir el origen de su rareza y motivo de chistes de tan pésimo gusto como "¿tú qué pasa, es que sólo comes pollo?", los sufrimientos del niño no sólo sostienen la película sino que son un ejemplo más del afán de Mercero por hacer sufrir a sus espectadores.

"La vida es alegría y pena, y es de eso de lo que hablan mis películas", afirmó el veterano director parapetado tras su canoso flequillo. "¿Que si la hago por dinero? Por supuesto. Pero también por dar respuesta a las miles de interpretaciones que, a lo largo de los años, se han dado a mi historia del niño con alas". Lolo García ahondó en la cuestión explicando que, como ya pasara en el original, nuevamente Tobi no tendrá su voz sino la de Matilde Vilariño, dobladora del primer Tobi y también de Pablito Calvo o La Abeja Maya entre otros muchos personajes.

¿Un ángel gordo, de 42 años y peluca? ¿Con la voz de La Abeja Maya? ¿Dirigida por Antonio Mercero? ¿Pero qué es esta tomadura de pelo? ¿Es ésto el nuevo cine español?

06 agosto, 2007

Balcón del Tiétar, 2

El pueblo no está sobrado de diversiones: el parque de la boina y el museo etnográfico fracasaron, y Eurodisney sigue en París aunque allí siempre llueve y todos los Mickey Mouse son pedófilos. Por eso aquí es agradable irse al monte y encontrar, a unos cuatrocientos o quinientos metros, unas Ruinas Arqueológicas carentes de vigilancia. Me gusta colarme en ellas, y contemplar cómo era la Tierra hace millones de años. También me gusta romper piedras y ver cuáles tienen fósiles dentro, o coger crustáceos antediluvianos que vivos me hubiesen comido. A veces encuentro helechos cretácicos que pueden fumarse, aunque mi madre asegura que el iridio es muy malo para los pulmones.


Después de ver esqueletos de saurópodo e iguanadón vuelvo a casa y cocino con mi madre. Es como sentarse con Raytheon o Lockheed Martin a hacer aviones de papel: del propósito inocente pronto salen máquinas de aniquilar personas. Mi madre hace tanta comida que termina repartiéndola por las casas de las familias del pueblo, que así pasan en segundos del hambre a atrancar las infraestructuras locales. La Tía Vitoria, de 94 años y con una salud espléndida, murió ayer mientras se echaba la siesta. La Guardia Civil la encontró en el estómago un cocido de mi madre.

Si hay algo en mayor número aquí que en Madrid son moscas. Son dípteros -me lo explicó el otro día mi tio mientras se cagaba en su puta madre-, porque sólo tienen dos alas o, mejor dicho, la segunda pareja es de un tamaño minúsculo. No son tábanos ni moscas azules sino moscas domésticas, definición que las viene al pelo -a la antena, en este caso- porque siempre están en casa. Para evitarlo mi madre tiene todo el día las ventanas cerradas, las persianas bajadas y la luz no puede encenderse de noche. Temo que algún día me asfixie y tengamos que vivir siempre aquí, apareciéndonos a cada nuevo inquilino.

El otro día, en la piscina, vi a una chica de la que me enamoré de pequeño. Nunca hablamos, pero sé que entonces ella llevaba un bañador azulgrana y yo un 'Turbo' de competición. Con esas caderas y tan poco paquete entiendo que me diera verguenza acercarme a hablar con ella. Esta vez me pasó algo parecido: temí que sus dos hijos, muy pequeños, empezasen a llorar y gritar.

Cumpleaños feliz, cumpleaños lombriz

- No está aquí el alma de mis fiestas. Se llama Emc2 y es un robot de revisión en Brasil.
- La chica de la limpieza no me felicitó con mucha efusividad: quiso pegarme por pisar suelo recién fregado.
- Hace una semana fue el cumpleaños de mi madre. Insuperable. Perderé en la comparación porque es el evento social del verano.
- Mañana madrugo. Tengo que terminar una página de mi libro. El Vacaciones Santillana.
- No paran de felicitarme. ¿Por qué todas esas hijas de puta sólo me llaman el 6 de agosto?
- No espero un día especial. Soy tan bobo que espero que los otros 364 días lo sean.
- Me gustaría estar en otro lugar, sin ir más lejos el baño. Llevo media hora meándome.
- Todos mis amigos están de vacaciones. O dejaron de hablarme. O ambas cosas a la vez. Ojalá pillen tornados.
- Ya tengo todo lo que me regaláis. Soy tan previsible como caprichoso y mimado.
- Definitivamente los cumpleaños son como las bodas o los entierros: tienen gracia cuando es el de los demás.