Mi cabeza es enorme y no sólo contiene agua, humos tóxicos y vísceras. Aparento despreocupación e irracionalidad, y eso es lo que la rellena. Como casi todo lo pierdo, aquí será posible encontrarlo.
06 noviembre, 2008
Mala intención en uno de sus documentales
Les envío esta carta como espectador habitual de sus documentales, que considero entre lo más potable de la televisión actual. Por eso me sorprendí tanto ayer cuando después de comer, y junto a mi jubilada madre, vi su reportaje sobre dragones de Komodo criados en cautividad.
El inicio, en el que unos científicos le robaban a una dragona sus huevos, era frenéticamente espléndido. El proceso de gestación y el que, a los siete meses exactos, asomaran las cabecitas de los dragones me emocionó. Después los 17, muy bellos, eran depositados sobre unos periódicos, donde les esperaban unas informes montañas rosadas y movedizas: resultaron ser racimos de ratoncitos, recién nacidos también.
Para mi madre el director, Charles Attemborough, estaba muy inspirado. La ordené callar, para presenciar cómo los dragones se acercaban a los bebé raton y, con curiosidad, los lamían con sus lenguas bífidas. Pero Attemborough no quiso recrearse en las graciosas cosquillas: sin previo aviso, y con una inesperada y dramática música de fondo, uno de los dragoncitos capturó un diminuto ratón y entre horribles chillidos se lo tragó. La escena fue repetida desde varios ángulos, y podía verse saliendo de la boca del dragón una patita colgando. La intención estaba clara.
El resto de dragones hicieron desaparecer la montaña de ratones con rapidez. Miré escandalizado a mi anciana madre, pero por suerte se había quedado dormida. No creo que sea el caso de millones de niños que, como yo, presenciaron el programa y ahora no quieren salir a la calle, temiendo que algún espantoso lagarto pueda comérselos.
12 junio, 2008
El Country de Josemi
EL COUNTRY DE JOSEMY
Camina solo por Pittsburgh, la capital del acero
Se cruza con tipos duros que además usan sombrero
Es un joven español ingeniero en materiales
Aunque a veces, a escondidas, sus hábitos son anormales.
Llegó a Pittsbutgh hace días y no para de hacer cosas.
Recorrió triste sus calles, se entregó a las gaseosas.
Visitó el hogar natal del fallecido Andy Warhol
deambuló por grises barrios entre un frío del carajo.
ESTRIBILLO
Oh, pobre y pequeño Ingeniero, Ingeniero del Metal
que dando vueltas por Pittsburgh sentiste estar haciendo algo mal.
Oh, pobre y pequeño Ingeniero, Ingeniero del Metal
Rodeado de hamburguesas te hiciste transexual.
(dos veces)
Preparabas power points en la pantalla del Vaio
Oías tus tristes canciones a la orilla del río Ohio.
Los detritus industriales contaminaron sus aguas
Tú te pintabas los labios y mojabas las enaguas.
Hermanada con Bilbao era una ciudad cualquiera
Con sus montes Apalaches y algunas verdes praderas.
Pero Pittsburgh te cambió con su acero trefilado,
Su museo Heinz del ketchup te hizo mirar a otro lado.
ESTRIBILLO
Oh, pobre y pequeño Ingeniero, Ingeniero del Metal
que dando vueltas por Pittsburgh sentiste estar haciendo algo mal.
Oh, pobre y pequeño Ingeniero, Ingeniero del Metal
Rodeado de hamburguesas te hiciste transexual.
(dos veces)
El Campus espera tu charla entre gran expectación
El experto en materiales es un joven español.
Pero tú te encuentras lejos, en la Ruta Sixty Six
Travestido, un camionero, te ha partido la nariz.
¿Cuando quisiste cambiar ecuaciones por tacones?
Priorizaste el terciopelo en tu lista de aficiones.
Por fábricas de Pensylvania vendes tu lascivo cuerpo
Es normal que ahora tus padres digan que su pequeño está muerto.
ESTRIBILLO
Oh, pobre y pequeño Ingeniero, Ingeniero del Metal
que dando vueltas por Pittsburgh sentiste estar haciendo algo mal.
Oh, pobre y pequeño Ingeniero, Ingeniero del Metal
Rodeado de hamburguesas te hiciste transexual.
(dos veces)
31 octubre, 2007
Carles Puyol: "Soy un poco olvidadizo"
C: Hola Carles. Mi primera pregunta es: ¿es difícil ser capitán de un equipo tan grande?
CP: Para mí no hay equipos grandes y pequeños. Si los hubiese también habría capitanes grandes y pequeños, y no es así.
Su primera respuesta, su carácter, me dejan temblando. No soy uno de esos negros gigantescos que suelen acompañarte en el centro de la defensa, Carles, sino hijo único y mimado. Sé que pedirle más delicadeza a un tipo llamado 'Tarzán' es absurdo, pero...
En fin, siento haberte herido. Pero el detalle nos permite conocerte un poco mejor: aunque hercúleo e indestructible por fuera, por dentro eres aún un niño que sueña con llevar la camiseta azulgrana. ¿Qué estás leyendo ahora mismo?
La temporada acaba de empezar, los desplazamientos son cortos. Todas las fuerzas están centradas en empezar bien la competición.
Por si acaso te he traído unos libros, casi todos los de Kapucinski. Me han costado una pasta pero son espectaculares. Te debo muchas alegrías, Carles...
Gracias. No es habitual que los periodistas nos regalen cosas, sino que nos las pidan. ¿No quieres una camiseta firmada?
No gracias. Caminar por la Castellana disfrazado de ti puede ser peligroso. Y ridículo, ya no tengo edad... ¿Y tú? ¿Tienes tú edad de ser tú?
Desde muy joven me he cuidado mucho. Siempre me apasionó el deporte, la preparación física, el atletismo. El cuerpo es una herramienta fundamental en mi trabajo.
Una prostituta suscribiría tus palabras; sin embargo, a mí me pasa lo contrario. Las pesas me han hecho mierda, tengo la espalda fatal y más estrías que una ballena. Sin embargo no tengo arrugas en la cara: parezco más joven que tú. Se nota que no he sido el capitán culé durante la 'era Gaspart'. Fue algo espantoso, ¿no?
Sí, fueron tiempos difíciles, tanto a nivel deportivo como institucional. Pero llevar el brazalete del Barça siempre supuso un orgullo.
En sus inicios Puyol era duro, expedítivo, un tipo viril que no se enorgullecía por cosas como llevar un brazalete. Orgullo, orgullo... los tiempos están cambiando y así son los deportistas: gente que siempre tiene el orgullo entre ceja y ceja. Una mierda.
Un club universal
Te hago esta entrevista desde África, Carles, al sur de España. Muchos niños llevan aquí la camiseta del Barça, más que la de cualquier otro equipo, pero sucede algo grave: no hay una sola de Nike. Son todas falsas. Y los chavales ni saben qué es esa publicidad de Unicef. ¿No es todo eso un poco raro? Y más con esa fama que tenéis los catalanes. ¿No?
Sintetiza el concepto del "Mes que un club" que representa el barcelonismo. Es algo que va más allá de ganar o de perder: habla de ser los más grandes siendo a la vez más pequeños. Una reivindicación tanto política como incluso futbolística.
Lo siento pero me he perdido a la mitad. ¿Quieres decir que pudiste haber jugado en Italia? En algún momento se habló del Milan.
Italia me atrae, pero sólo dejaría Barcelona para jugar en la liga australiana. Siempre me pregunté hasta dónde habría podido llegar jugando al fútbol con camisetas sin mangas.
Cruyff dijo que habria que matar al que inventó la posición de 'carrilero'. Cruyff es un genio, pero eso no le da licencia para ir diciendo por ahi que hay que matar a la gente. Aunque es holandés y, por ende, posible colaborador de los nazis. En cambio, y al igual que a ti, el barcelonismo le adora...
A mí me pasa lo mismo: cuando ganasteis la Champions fui a la cabalgata callejera, la famosa 'rúa', y bajo el sol de Les Rambles te grité 'Graaaacias, graaaacias". Estaba fuera de mis casillas. Una señora se asustó, llamó a la policía y tú me miraste. ¿No te acuerdas?
Francamente, no. Somos humanos y también en esos momentos nos pueden las emociones.
No tiene importancia. Es más, no impide que seas un magnífico capitán. Siempre sales al campo con pantalones, jamás te has caído al subir a recoger una copa y te manejas relativamente bien en las ruedas de pren...
Es cierto. Y muchas gracias por todo.
¡Espera, 'Puyi', espera! El responsable de prensa Ricard Pruna, o Francesc Solanellas, o Ferrá Relea o cómo coño se llame me prometió diez minutos. Quedan muchas preguntas en el tintero: si alguna vez has usado corbata, por qué no te arreglas los dientes, de qué color es el pubis de los pelirrojas... ¡Hasta podríamos organizar un chat para que la gente te conozca mejor!
Pero no, no podremos: con la misma facilidad con la que se adaptó al puesto de central Puyol sale por la puerta y desaparece. Deja en el entrevistador la sensación de que la charla fue breve, de que podríamos haber llegado a ser camaradas. Sería bonito ser la madrina de un hijo de Puyol. Bakero, Abelardo, Figo, Guardiola, Cocu... Puyol, el último eslabón de una estirpe que lleva camino de prolongarse hasta el infinito, si el cambio climático no lo impide.
21 octubre, 2007
A las órdenes de Leander Jameson
Hemos de volver a Witwatersran. Arrancársela a Cecil Rhodes y a esos malditos ingleses. Frenar su delirio imperialista: sus carreteras y trenes, sus minas de diamantes y sus campos de algodón. Sí, hemos de volver a Witwatersran. Porque aunque el resentimiento haya encendido la mecha es la justicia la que alimenta las llamas.
¿O es que acaso puedo seguir en Canterbury tras saber de lo que pasa en otros sitios?
¿Seguir yendo en carruaje mientras el resto de las personas se arrastran? ¿Refrescarme en mis jardines mientras otros se queman en los desiertos? Por cierto ¿es que nadie ve la cantidad de agua que está derrochando esa fuente? Mañana mismo he de despedir al jardinero.
Es por cosas así por las que arriesgo todo. Es por vosotros, mis Sueños: la cabeza es un lugar demasiado pequeño para todos vosotros. Lo que os entrego ahora es todo mi cuerpo. Me doy a mis ideales. Al resto os dejo, me marcho.
2
Son muchas las ideas que estos días acuden a mi cabeza. No descanso, apenas pasan una decena de horas durmiendo cuando cualquier preocupación me interrumpe, despertándome: ¿Cómo alcanzaré Rhodesia? ¿Cómo introduciré allí cientos de cañones y miles de caballos, sin que las fuerzas británicas me descubran?
O esa otra, que no hay noche que no me torture: ¿Será verdad que casi todos los africanos son negros?
3
Capacidad y ambición no me bastan: es Leander Jameson, el Capitán que lidera la revuelta, quien ha de llevarme frente a Rhodes en Witwatersran. Witwatersran, Witwatersran... ¡me gusta tanto repetir tu nombre! Como una canción infantil... ¡son tantos los recuerdos que me traes a la cabeza!
Witwatersran y sus arroyos, como un suave contrapunto al trinar de tus pájaros.
Witwatersran y sus días de domingo, tus mercados de flores, tus fiestas.
Witwatersran. Nunca he estado en ella, pero puedo imaginármela. Me pasa lo mismo con todos los sitios: sería capaz de pasear por París como un parisino pese a que nunca he puesto un pie allí.
Respecto a la vieja Londres... Sobre ella puedo hablar durante días. Pero es cierto que suelo visitarla: siempre encargo allí las medias.
08 septiembre, 2007
Carlos Sastre: "Es bueno ir chupando rueda"
Hablamos con Carlos Sastre, uno de los ciclistas españoles del momento. Heredero de Perico Delgado o Miguel Indurain, es casi tan feo como ellos: resulta prácticamente imposible encontrar un ciclista guapo, si exceptuamos los esprinters italianos.
Acaba de finalizar la contrarreloj. Carlos, ¿qué ha pasado? El recorrido no parecía muy complicado: Zaragoza-Zaragoza. Era difícil perderse.
La etapa ha sido muy exigente, muy dura. No me he sentido a gusto en ningún momento.
Es lógico: 53 kilómetros a toda velocidad, con casco y en bicicleta. los baches destrozándote las nalgas... Sin culotte debes ser como un mandril. Pero... has llegado a diez minutos del líder. Carlos, ¿has perdido media Vuelta?
Creo que no. Creo que la he perdido entera.
¿Estás bien? Ya no estás ni entre los veinte primeros de la general. ¿Estás destrozado?
Tengo 32 años y muchos kilómetros a mi espaldas. Con la experiencia se aprende.
A sumar, sobre todo. 32 años... casi como yo. Seámos francos: a esa edad los buenos ya han demostrado algo. No hay eternas promesas. Tu palmarés incluye una etapa de la Vuelta a Burgos y un Gran Premio de la Primavera... ¿Qué corríais, en pelotas? ¿Con un maillot abejorro? ¿Bebíais néctar? Es ridículo. Y aún no he mencionado el "Tour del Porvenir"...
El Gran Premio de la Primavera... fue entonces cuando empecé a sentirme ciclista.
Sentirte ciclista. ¿Que será "sentirse ciclista"? ¿Qué será sentirse 'algo'? Yo no me siento nada. Siento hambre a veces. Casi siempre tengo gases. Me apetece tomarme una copa.
¿Qué es "sentirse ciclista"?
Por ejemplo, tengo mis propios masajistas. Tengo mucha confianza en ellos. Me dicen cómo tengo las piernas: si estoy contracturado, a qué altura me quedan mejor las faldas. Se llaman Alex y Josep.
¿Tus masajistas?
No, mis piernas. Los masajes me los dan siempre por la tarde.
Miren a los niños de las aldeas, a los campesinos. Narices aguileñas, ojos de ave rapaz, pelo abundante y moreno y recortado de punta: así suelen ser los ciclistas. Enjutos, diminutos. De no haberse inventado la rueda... ¿para qué les serviría estar tan fibrosos? ¿Cómo hicieron Macchu Pichu los incas?
¿Qué relación tienes con tu director de equipo?
Es alguien a quien siempre llevas detrás. Ruedas con él a tu espalda. Te anima, te da referencias. Puede motivarte o, si tienes un mal día y empiezas a perder tiempo, hundirte más. Es importante contar con una persona que te conozca, en quién creas. Alguien que te dé confianza.
Corres en un equipo danés... ¿alguna vez habéis recogido a alguna chica haciendo autostop en una carretera danesa perdida? Y el coche-escoba... ¿es verdad que está sucio, que el asiento de atrás está lleno de pelusas? Desconozco muchas cosas del ciclismo. Es un deporte que, como casi todos, nunca me ha interesado especialmente...
Es verdad que se está perdiendo algo de afición. A la hora a la que corremos la gente está trabajando, los niños están en el colegio... Salvo por la noche, en los polígonos, es difícil ver gente en las cunetas. Pero ahora llega la alta montaña, y eso es ciclismo espectáculo: es ahi donde necesitamos el ánimo de la gente.
Las drogas también están alejando a los aficionados. Y es normal: mola más irse a fumar canutos o comerse una pastilla en una discoteca, y atacar a las muchachas, que ver a la "serpiente multicolor". Para ver una serpiente multicolor me voy al Zoo o le pido a mi primo que se baje los pantalones...
Sin embargo, admiro vuestra batalla por acercar el ciclismo a la juventud de ahora. Os metéis de todo. ¿No es absurdo?
Nunca he cometido un acto de dopaje. Nunca me he dopado. Y nunca he ido a ver a Mecano en directo. Quienes me conocen saben que mi compromiso es absoluto. Siempre he estado dispuesto a colaborar.
Es cierto: la cinta del casette la ha puesto él. Como todo ciclista, Carlos Sastre es un buen tipo. Un tipo campechano, callado, y que nunca te dejará pasar primero por la puerta: está obsesionado con las bonificaciones y las metas volantes. Le hago ver que sus zapatillas son espantosas pero parecen muy cómodas. ¿Valdrán para pisar uvas?
Guantes, perneras, maillots. Culottes, manguitos,calcetines... Lleváis más ropa que una monja, y casi toda de colorines. Estáis morenos a trozos. No sé qué hago hablando contigo. Pero... ¿es verdad que lo que más abriga, al bajar un gran pico, es meterse un periódico en el pecho? ¿Se trata de prensa deportiva especializada? ¿O es indiferente la sección, que sea Economía, Anuncios, información general?
No leo la prensa. Sólo habla de la parte mala de mi deporte: transfusiones, inyecciones, drogas, sanciones, sospechas. Parecemos delincuentes.
Vamos Carlos... ningún ladrón de bancos daría un golpe enfundado en un maillot de topos de la montaña. Parecéis muchas cosas, pero no delincuentes. ¿A qué hora te levantas mañana? Desde que intenté ligar con esa locutora de televisión no me había aburrido tanto... ¿Lo dejamos?
29 agosto, 2007
Con pelos en las alitas
El proyecto, financiado con capital hispano-portugués y una gran -y muy necesaria- subvención de la Unión Europea, volverá a contar con la participación de Lolo García, el inolvidable protagonista de la "Tobi" original. Pese a tener ya 42 años, menos pelo en la cabeza que el pecho de un nadador y un notable sobrepeso, que encarecerá enormemente la fabricación de cables metálicos para las tomas aéreas, Lolo García se mostró 'encantado' de volver a ser Tobi, siempre y cuando en el rodaje "me llamen Víctor Manuel, un nombre precioso", como dejó claro en la rueda de prensa de presentación del film.
"Tobi" fue el punto final de la carrera cinematográfica de Lolo García, quien marcado de por vida por el inolvidable papel de angelito empezó a estudiar económicas, donde no le fue mucho mejor, y terminó de antenista. Una enfermedad de tiroides, algo de vértigo y, sobre todo, su adicción a la bollería industrial terminaron apartándole también de dicho trabajo, por lo que desesperado acudió de inmediato a esta nueva llamada del cineasta.
"¿Es que alguno de vosotros ha olvidado ese final en el Parque de Atracciones?", preguntó un sudoroso García a los periodistas presentes, que se miraban interrogándose sobre quién era ese repulsivo y orondo actorzuelo. "Yo no. Por eso, y porque tengo que mantener a una familia de hamsters, no lo dudé ni un segundo cuando Antonio me ofreció meterme otra vez en la piel de Tobi".
En la piel y en los pañales, si es que entra, porque si efectivamente es difícil olvidar ese final aún más imborrable es el aspecto de afeminado del mencionado angelito. Marginado en el colegio por salirle plumas, sometido a investigaciones biomoleculares para descubrir el origen de su rareza y motivo de chistes de tan pésimo gusto como "¿tú qué pasa, es que sólo comes pollo?", los sufrimientos del niño no sólo sostienen la película sino que son un ejemplo más del afán de Mercero por hacer sufrir a sus espectadores.
"La vida es alegría y pena, y es de eso de lo que hablan mis películas", afirmó el veterano director parapetado tras su canoso flequillo. "¿Que si la hago por dinero? Por supuesto. Pero también por dar respuesta a las miles de interpretaciones que, a lo largo de los años, se han dado a mi historia del niño con alas". Lolo García ahondó en la cuestión explicando que, como ya pasara en el original, nuevamente Tobi no tendrá su voz sino la de Matilde Vilariño, dobladora del primer Tobi y también de Pablito Calvo o La Abeja Maya entre otros muchos personajes.
¿Un ángel gordo, de 42 años y peluca? ¿Con la voz de La Abeja Maya? ¿Dirigida por Antonio Mercero? ¿Pero qué es esta tomadura de pelo? ¿Es ésto el nuevo cine español?
06 agosto, 2007
Balcón del Tiétar, 2
El pueblo no está sobrado de diversiones: el parque de la boina y el museo etnográfico fracasaron, y Eurodisney sigue en París aunque allí siempre llueve y todos los Mickey Mouse son pedófilos. Por eso aquí es agradable irse al monte y encontrar, a unos cuatrocientos o quinientos metros, unas Ruinas Arqueológicas carentes de vigilancia. Me gusta colarme en ellas, y contemplar cómo era la Tierra hace millones de años. También me gusta romper piedras y ver cuáles tienen fósiles dentro, o coger crustáceos antediluvianos que vivos me hubiesen comido. A veces encuentro helechos cretácicos que pueden fumarse, aunque mi madre asegura que el iridio es muy malo para los pulmones.
Después de ver esqueletos de saurópodo e iguanadón vuelvo a casa y cocino con mi madre. Es como sentarse con Raytheon o Lockheed Martin a hacer aviones de papel: del propósito inocente pronto salen máquinas de aniquilar personas. Mi madre hace tanta comida que termina repartiéndola por las casas de las familias del pueblo, que así pasan en segundos del hambre a atrancar las infraestructuras locales. La Tía Vitoria, de 94 años y con una salud espléndida, murió ayer mientras se echaba la siesta. La Guardia Civil la encontró en el estómago un cocido de mi madre.
Si hay algo en mayor número aquí que en Madrid son moscas. Son dípteros -me lo explicó el otro día mi tio mientras se cagaba en su puta madre-, porque sólo tienen dos alas o, mejor dicho, la segunda pareja es de un tamaño minúsculo. No son tábanos ni moscas azules sino moscas domésticas, definición que las viene al pelo -a la antena, en este caso- porque siempre están en casa. Para evitarlo mi madre tiene todo el día las ventanas cerradas, las persianas bajadas y la luz no puede encenderse de noche. Temo que algún día me asfixie y tengamos que vivir siempre aquí, apareciéndonos a cada nuevo inquilino.
El otro día, en la piscina, vi a una chica de la que me enamoré de pequeño. Nunca hablamos, pero sé que entonces ella llevaba un bañador azulgrana y yo un 'Turbo' de competición. Con esas caderas y tan poco paquete entiendo que me diera verguenza acercarme a hablar con ella. Esta vez me pasó algo parecido: temí que sus dos hijos, muy pequeños, empezasen a llorar y gritar.
Cumpleaños feliz, cumpleaños lombriz
- La chica de la limpieza no me felicitó con mucha efusividad: quiso pegarme por pisar suelo recién fregado.
- Hace una semana fue el cumpleaños de mi madre. Insuperable. Perderé en la comparación porque es el evento social del verano.
- Mañana madrugo. Tengo que terminar una página de mi libro. El Vacaciones Santillana.
- No paran de felicitarme. ¿Por qué todas esas hijas de puta sólo me llaman el 6 de agosto?
- No espero un día especial. Soy tan bobo que espero que los otros 364 días lo sean.
- Me gustaría estar en otro lugar, sin ir más lejos el baño. Llevo media hora meándome.
- Todos mis amigos están de vacaciones. O dejaron de hablarme. O ambas cosas a la vez. Ojalá pillen tornados.
- Ya tengo todo lo que me regaláis. Soy tan previsible como caprichoso y mimado.
- Definitivamente los cumpleaños son como las bodas o los entierros: tienen gracia cuando es el de los demás.
03 agosto, 2007
Balcón del Tiétar, I
Luis tiene cinco años y unas gafas del grosor de un telescopio. Bajo la espesura de los vidrios sus ojos parecen enormes, pero todavía son más grandes cuando se quita las lentes. Nunca llora, y las pestañas se le agolpan en los párpados como matojos negros de hierba. Pasa las vacaciones con sus abuelos y le encanta: ver con ellos películas de toreros, trepar por sus espaldas y jugar al dominó también. Ellos ya se lo imaginan de mayor, vestidito de luces, pero ¿podrá torear alguna vez ese niño con ese pedazo de lupas?
Soy tan popular en el pueblo como George W. Bush en Teherán. Pero lo estoy consiguiendo: volviendo de la piscina solo en el coche, en una tarde de calor insoportable, recogí a cinco chicas que hacían auto-stop. Las cuestas del pueblo son pinas, y ellas parecían cansadas y cubiertas de polvo. Las subí, y desde entonces no me las quito de encima: esperan todos los días, oteando desde lo alto de unas rocas, a que termine mis treinta largos para que las suba al pueblo. Alguna de ellas es rubia y mona, pero ninguna tiene más de doce años. Son mis micro-amigas.
26 julio, 2007
La batidora de prisas, XV
25 julio, 2007
Secretos de un madrimonio, chapter one
Hablaba antes con una compañera sobre el tema. Es más joven que yo -ofensa cada vez más frecuente- y su primera pregunta era si mi madre se había vuelto a casar. Cuando la dije, perdiendo un poco los nervios, que desde luego que no, se quedó boquiabierta: "¿Y no tiene al menos novio?", me dijo. "¿Y tú no eres un poco puta?", pensé, pero me contuve y volví a decir que no. No lo entendía. No le entraba en la cabeza que, 18 años después, mi madre mantuviera el celibato.
Me sorprende la facilidad con la que las jóvenes opinan sobre lo que debe hacerse, pero aún más cuando la que debería haber hecho algo es mi madre. ¿Qué se supone que debe hacer una señora de casi cincuenta años cuando se le muere el marido? ¿Encerrarse en casa a cuidar a su único hijo o masturbar a desconocidos en el autobús de Coslada? Hablamos del lugar del que he salido, de lo primero que vieron mis ojos. Después de parirme se lo dejaron con más puntos que el Madrid de Capello... ¿es que yo no tenía derecho a opinar sobre qué hacía con su coño mi madre?
Recuerdo perfectamente el día que murió mi padre. Llovía, aunque quizá lo esté imaginando. Mi madre y yo estábamos relativamente tranquilos porque era la crónica de una muerte anunciada. A mí me jodía tener que ir con americana -tenía menos hombros que un chupa-chups- y ella iba de un lado a otro, haciendo trámites, como cuando tienen que mandarte un electrodoméstico a casa y temes que se pierda o que le llegue al vecino.
Salvo de mi madre y de mis primos, con los que lloré primero y vi "Érase una vez en América" después, no me acuerdo de mucha más gente ese día. Bueno, sí: de un tipo cabezón, bronceado y con bigote al que no había visto nunca. Flotaba todo el rato alrededor de mi madre pero no era el espíritu de mi padre, porque hablaba con acento andaluz y mi padre no soportaba a los andaluces. La agarraba del brazo aunque no tenía ninguna pinta de derrumbarse, la ofrecía pañuelos aunque no lloraba, saludaba a todo el mundo aunque no conocía a nadie. Me dio la impresión de que estaba, simplemente, culebreando, como un puto pavo real en un desfile de cuervos. Me dio la impresión, simplemente, de que era el primero en la cola para intentar follarse a mi vieja.
24 julio, 2007
Lavapies Water Park
- Aparcamiento a menos de cuarenta y cinco minutos.
- Restaurantes tóxico-internacionales.
- Locales comerciales y de compra/venta de drogas.
- Zonas verdes y no tan verdes.
- Espectáculo, a todas horas, de borrachos y mendigos.
- Y, por supuesto, nuestra guardería: suelta a tus criaturas en la calle y, con un poquito de suerte, ¡olvídate para siempre de ellas!
Y qué decir de esas atracciones acuático-muy-molonas:
Las Cataratas Fecales
Ni Victoria ni Niágara ni desde luego Iguazú: quédate boquiabierto y tápate la nariz en las pestilentes Cataratas Fecales... ¡una cascada marrón de putrefactas aguas orgánicas, salidas de orificios procedentes de todo el mundo! Heces de Bangladesh, orín a la paraguaya, vómitos latinos varios... ¡Un ensordecedor espectáculo líquido tiñendo de multicolor los muros de una vivienda! Si esto no es la espuma de la vida... ¿qué lo es? (o... "¿lo qué es?", o... "¿es lo qué?"... no lo tenemos muy claro)
Living Lavadora Loca
¿Cansado de desagües efectivos? Seguro. ¿Harto de tubos de goma sin picar, de empalmes perfectos? Sin duda. ¡Living Lavadora Loca es lo tuyo! ¡Mira como la bomba de desagüe se descontrola inundando toda una cocina y haciendo volverse loco al estúpido vecino de abajo! Y si te van las emociones fuertes, atrévete a detener esa manguera enloquecida expulsando agua grisácea... ¿lograrás dominar a esta culebra gigante? ¡Surti-surti-surtidor!
Wet Wet Viga
La madera se deforma adaptándose a casi todo pero... ¿y a las trombas de H2O? ¡H2Opruébalo! ¡Nosotros lo H2Odudamos! Esas vigas han durado más de un siglo, pero quizá seas tú el que esté debajo cuando esa castigada estructura se derrumbe provocando una catástrofe. ¡Ríete de coeficientes de seguridad, y métete en la piel de un pakistaní, o de alguien de San Francisco o de Tokio, y aterrorízate cuando todo a tu alrededor se derrumbe! Y cruza los dedos: ¡quizá con un poquito de suerte el agua también afecte al sistema eléctrico y tu cadáver, ya irreconocible bajo una montaña de escombros, quede achicharrado por un calambrazo de millones de voltios!
El Fontanero Fantasma
A veces viene pero no viene, se le espera y no aparece, y si finalmente está... ¿quién te dice que va a solucionarte algo? Lo más parecido que ha visto a unas tuberías son unos macarrones con queso, logrará empeorar el problema mezclando tubos de plomo con PVC (contraviniendo la prohibición de la Asociación de Fontaneros Mundiales), trabajando en cuclillas para no mancharse, encendiéndose un cigarrito junto a una bolsa de gas... ¡parchea, parchea, parchea! Con fontaneros así ¿quién necesita a Al Qaeda? Y si pese a todo te da confianza ponte uno de nuestros monos azules, coge martillo y llave inglesa ¡y termina de joderlo tú mismo!
Mira esa carita en el techo
Sacas tus llaves, abre la puerta, mira a tu alrededor y... ¿qué ves? Antes de valorar el alcance de los desperfectos deja volar tu imaginación y mira esa mancha de moho: ¿no te recuerda a nadie? ¿No se da un aire a ese secundario de 'Cuéntame'? Y las conocidas manchas negras... ¿no podrían ser la portada de un disco de 'Las Supremes'? No rasques el yeso, no cambies papel, no te tires al vacío, déjate de fungicidas... ¡es como estar en el Prado o viendo las Caras de Bélmez! Móntate un paraje aparicionista y sácale pelas a tu milagro paranormal fraudulento. ¡Ese hongo “Serpula lacrymans” blanquecino puede pasar por el Papa! Y quizá hasta sea comestible y/o alucinógeno...
Un Seguro muy Inseguro
¿Quieres escuchar carcajadas? Pues llama desesperado a Segurcaixa o Mapfre y verás. ¿Que su madre está atrapada bajo una pared derruída? Pues eso no lo cubrimos. ¿Sus hijos se han ahogado con el agua del vecino? Pues eso no lo cubrimos. ¿Un albañil ha caído por el techo e insiste en quedarse a cenar? ¡Ni el Toro Sultán cubría menos! 200 millones de pesetas y el cabrón salió impotente... Y tampoco esperes consuelo en la Comunidad de Vecinos, en tus amigos, tu pareja... ¡Ven a Lavapies Water Park, Lavapies Water Park, Lavapies Water Park!
09 julio, 2007
No soy gay, pero lo intentaré 3
Además de debilidades propias los humanos sufrimos también afanes animales, como el instinto de supervivencia, al que añadimos un matiz: la búsqueda constante de la felicidad, incluso en las peores condiciones de vida. Se ve en la sonrisa de los miserables, en los ojos de los niños paupérrimos: la vida tiene mucho de desgracia, es dura, pero puede llegar a vivirse y merece la pena intentarlo. La tristeza puede ser inevitable, casi una tragedia natural que nos ha tocado.
Así que incluso nosotros, los más infelices, podemos tratar de luchar contra la pena, aunque sea para que no nos devore como un monstruo negro e implacable. Podemos alegrarnos de estar vivos. La pena no nos matará: para eso tenemos la fiesta.
Con este espíritu empieza a celebrar, en los ochenta, Chueca su Carnaval. Entre la Epifanía y el Miércoles de Ceniza el barrio sale a la calle a bailar, disfrazado, olvidando durante esos días atracos, sobredosis, balas perdidas o SIDA. Las charangas y las trompetas ocupan su espacio. Es bonito estar borracho y, en vez de pelearse, bailar. Es tanta la felicidad y las ganas de compartir esos momentos que se recibe con los brazos abiertos a otros marginados: homosexuales,transexuales, travestis o críticos de música o cine. Sed bienvenidos. Celebrémoslo.
La filosofía crece en los últimos años ochenta. "Habrá toda la fiesta que queráis, montadla vosotros incluso que sabéis más de estas cosas, pero solucionad también los marrones". En resumen: si queréis ser del barrio, curraroslo. Y los recién llegados se lo curran, y mucho, porque también quieren tranquilidad y ser felices. En vez de traficar con caballo empiezan a venderse lencería comestible. En las calles ya no pueden conseguirse cápsulas extrañas, pero sí un buen par de pantalones de cuero con las nalgas recortadas. Y los recién llegados son buenos: ayudan a la abuela con la compra, en vez de robarle las vueltas. Los nuevos y afeminados vecinos hablan mucho y dicen cosas graciosas, no como los yonquis que apenas daban conversación. Y, si pinchas una rueda del coche, una lesbiana puede ayudarte a cambiarla: un toxicómano de los de antes, por muy machote que fuera, ni siquiera estaba seguro de que fueras real.
Los travestis empiezan a limpiar los parques, que están todos llenos de jeringuillas. Y las fachadas, hechas un asco, se pintan, y las escaleras, auténticas morgues, empiezan a vigilarse. Se engalanan las calles, es la fiebre del portero automático. Para repeler posibles agresiones físicas, y porque además se sienten más guapos, se dispara el cuidado de la forma física. Las únicas venas que se verán desde entonces por las calles son las que descubra una camiseta sin mangas.
El hasta entonces moribundo barrio de Chueca recibe una transfusión de sangre, rosa e hiperactiva. Está salvado.
08 julio, 2007
The End of the World
El fenómeno no es nuevo. Recuerdo mi primer concierto comprometido: el Live Aid hace 22 años. Ración doble, en Wembley y Filadelfia, servida por Bob Geldof, de quien jamás he oído/leído nada que no esté relacionado con este tipo de actos, lo que no me dice demasiado sobre sus virtudes como cantante o actor. Madonna daba saltitos con la foto de un niño famélico a punto de explotar al fondo. Los conciertos dejaron millones de dólares para Etiopía, víctima de una hambruna espantosa. Según se supo después, el dinero terminó en los bolsillos de los Derg, junta militar que entonces gobernaba el país africano y que con esa pasta exterminó a más de cien mil disidentes. Bravo por la música.
Veinte años después Geldof, que sigue sin vender una escoba, volvió a las andadas con el Live 8, copia del anterior pero ahora en ocho ciudades. Ni siquiera se preocuparon por recaudar dinero para los necesitados: el nuevo objetivo era "concienciar" a la gente de que el continente africano seguía sin importarnos un huevo. U2 o Madonna -de nuevo- no se lo pierden y, desde entonces, llevan una vida humilde donando casi toda su fortuna a los pobres. Los resultados están a la vista: África, lentamente, se está convirtiendo en un paraíso, casi todos los subsaharianos de mi barrio meriendan en el Rodilla y apenas se ven ya pateras tratando de cruzar el estrecho.
España no es escenario de ningún Live 8 pero... ¿para qué? Podemos organizarlos nosotros mismos. Unos pocos meses después del Live 8, por ejemplo, la angelical institución "Los 40 principales" -¿para cuándo un Príncipe de Asturias?- organiza su "Concierto Principales Solidarios Contra el Hambre en África", con cabezas de cartel como Coti y Melendi. Joder.
Pero el hambre -y el top manta, y las descargas de internet, y...- no es el único enemigo de los músicos ricachones. El SIDA, por ejemplo, es otro de sus rivales. En 2003 concierto contra la enfermedad en Sudáfrica: Anastacia, Beyoncé o la mitad de U2 también estaban allí, con los resultados habituales: en ese año la tasa de embarazadas con VIH en el país era del 27,9%; dos años después alcanzaba el 30,2%. El concierto frenó en seco la plaga: a los 24 meses los datos oficiales hablan de tres millones más de infectados. Empieza a confirmarse que estos solidarios famosos son gafes: por favor, que toquen en el próximo cumpleaños del Rey o en la presentación del Madrid.
Y ahora lo de "Salvemos la Tierra", que organiza Al Gore -tras adelantarse a un Geldof que, con el título de 'Sir' a cuestas y desde su castillo británico, descalifica el evento-. Al Gore, sí, el que permitió que Bush Jr le ganase ilegalmente unas elecciones. El que fuera vicepresidente de EEUU cuando Clinton se negó a ratificar el protocolo de Kyoto. El mismo que presionó a gobiernos africanos, defendiendo a las farmaceuticas estadounidenses, contra la producción de medicinas genéricas. Gore, ahora gran gurú universal del 'frenemos el cambio climático', organizador de conciertos masivos que desplazan a cientos de ególatras músicos, transmisor de mandamientos para salvar al mundo consistentes en inflar mejor las ruedas del coche, cambiar las bombillas de casa o tender la ropa en el patio, que las secadoras gastan mucho.
Gore, sus conciertos y su campaña "Save Our Selves". Sálvate tú y, de paso, salva a tu putísima madre.
07 julio, 2007
No soy gay, pero lo intentaré 2
Difícilmente habría sobrevivido más de una hora en esa 'zona caliente' del horno que era la ciudad de Madrid. Un Madrid en el que los delincuentes no sólo campaban a sus anchas, sino que eran convertidos en leyenda por directores de cine, dibujantes de cómic o cantautores... ¿quién no fue alguna vez asaltado en este Madrid a lo Peckinpah?
No sólo yo: pocos eran los que se atrevían a pisar estas calles de Chueca, ahora llenas de vómitos de borrachos felices. Antes, entonces, sólo las recorrían drogadictos, despistados o ambas cosas a la vez. Eso era violencia callejera, y no las presuntamente temibles bandas de ahora, latinas como los Latin Kings, Ñetas o los Arepa's All Stars; margino-independentistas locales como Jarrai o los Filhiños del Inferno. Todos, muñecos de regaliz comparados con los delincuentes de entonces.
Las repintadas fachadas, los restaurantes de moda, las tiendas de mascotas con caniches de diseño parecen un decorado de cartón piedra comparados con el desolador paisaje que otrora caracterizara la zona. Desde el anochecer hasta el alba, incluso a media mañana y a la hora de la siesta, activas bandas violentas sembraban y recogían el terror. Compuestas por individuos de muy diferentes orígenes, a los que sólo unía el ansía desesperada de delinquir y hacer mal, hijos de decadentes burgueses, obreros politoxicómanos y miembros de distintas minorías se reunían para difundir el caos y apoderarse de los bienes ajenos.
Impotentes ante esos vándalos, vecinos y fuerzas del orden los ahorcaban junto a los caminos, nada más capturarlos, para que sirviesen de escarmiento a otros perdidos y de lección a los niños del barrio, que crecían compartiendo columpio con el cadáver putrefacto, devorado por los buitres, del vecino manguta de abajo.
Representantes barriales, escoltados por metralletas y tanques de la Policía Nacional, se apostaban en las entradas de Chueca para recibir, en sus puestos de vigilancia y aviso, a los incautos foráneos. Al preguntarle si era posible visitar la zona el vecino consultaba el reloj o, meditabundo, miraba el sol, y calculaba si antes del anochecer lograrías alcanzar tu objetivo, que por lo general era conseguir un poco de costo o visitar a una tía abuela que vivía en el barrio en penosas condiciones. Si consideraba que no, nos obligaba a dar media vuelta y, de insistirle en demasía, tenía permiso municipal -mandaba Tierno Galván- para abrir fuego sobre el temerario suicida.
No, definitivamente la Chueca en la que entonces tan fácil resultaba morir no tiene nada que ver con, rebosante de vida y mariconeo, la que recorro esta noche.
01 julio, 2007
No soy gay, pero lo intentaré 1
Porque Madrid ya no es sinónimo de chulapos y bocatacalamares sino de homosexualidad galopante. Dicen que es la capital mundial de los gays y es probable, porque no hay urbe -salvo París que no cuenta, porque ya sabemos cómo son esos franceses- con más homosexualidad callejera. Y no lo entiendo: ¿por qué los homosexuales, gentes sensibles y con buen gusto, la prefieren a Versalles o Brujas que son mucho más bonitas?
Con sus obras, su polvo y su ruido Madrid es masculina y, por ende, un asco. Pero ellos (y ellas) erre que erre: ¿verán en sus grúas símbolos fálicos? ¿Tanta zanja y tanto tunel serán homo-metáforas de vaginas o rectos? No entiendo (de) nada, pero sí sé una cosa: las fiestas de Chueca este año, como las de todos los años, son sinónimo de felicidad.
Dicen que el desfile de carrozas del sábado fue inolvidable, No pude ir porque, como gogós y vendedores de éxtasis líquido, trabajé toda la tarde. Las autoridades hablan de millones de personas y los organizadores corroboran esas cifras, como corroborarían cualquier otra porque con el abuso de óxido nitroso apenas podían sostenerse en pie.
Sobre las decenas de carrozas, a lo Ben Hur, se podía distinguir a Malena Gracia, Marlene Morreau, La Terremoto de Alcorcón o Marta Sánchez. No entiendo cómo los gays pueden hablar de 'orgullo' cuando dejan participar en su fiesta a tal catálogo de hetero-despropósitos pero bueno, la verdad es que da igual. Como en toda exhibición masiva de voluntad popular, el único propósito era divertirse y formar parte de algo, y si no que se lo digan a los que se manifestaron contra la guerra de Irak o por la liberación del pobre Miguel Ángel Blanco.
Pero volvamos a la noche del sábado: el tremendo calor reinante o que pusiesen Robocop por televisión no impidió a las multitudes tomar las calles. El acceso a Chueca sólo era posible a pie, ya que vallas y coches de policía cortaban todas las entradas a un barrio que con sus ambulancias, sirenas y disparos al aire parecía Lavapiés.
Como en toda fiesta y gracias al bendito alcohol, las benditas drogas y el ¡bendito! deseo sexual los ánimos estaban cargados, y nada más cruzar la Gran Vía evité a una pareja de lesbianas en medio de un ataque de celos: en mi vida he visto a unos enamorados meterse esos empujones.
Seguí caminando e ignoré las primeras ofertas de sexo casual mientras me preguntaba quién me mandaba meterme en la Sede de la Iglesia de la Cienciología y, finalmente, me introduje en la marabunta humana.
25 junio, 2007
En el gueto, I
Aunque te digan que fue porque las ratas devoraron a Andrés -aquel inoportuno disfraz de quesito en la fiesta del colegio- los Pérez no se marcharon del barrio por eso. Tampoco porque su padre empezara a creerse un camión de la basura -resultaba tan ruidoso y sucio- ni porque su madre se destrozara una oreja cada vez que intentaba hacer mayonesa. Marta, la hija, tuvo la culpa por ser una nínfula obeso-perversa. La llamaban 'Lolota' y con sólo trece años se acostó con el cristalero, un hombre casado. Nunca la perdonaron que pesara el doble que él.
Bajando a la derecha, tapando unas casas, te sorprenderán unas palmeras. Sí, es verdad que estarían mejor en la playa, pero aquí están: las únicas desde que los Amaya se mudaron a la carretera perdida, buscando más espacio para su arte, sus cánticos y su chatarra. En la acera de enfrente, a la izquierda, se crió Francisco Pérez: era tan horrible jugando al baloncesto como brillante como subgerente bancario. Jamás conocimos su casa: nos daba miedo su hermana pequeña, una especie de enano pecoso y con falda.
El dinero se iba rápido en los Recreativos Sevilla pero... ¿cómo olvidar esa Plaza? La sombra y la serenidad de sus árboles, sus desperdigados bancos y sus sudamericanos borrachos la hacen parecer tranquila... ¿pero entonces? ¿A cuántos no os atracaron 'entonces'? Nadie que quisiera llegar a casa calzado se atrevía a cruzarla. Según la madre de Jose Rafi, adicta a los ovillos de lana, ¡vendían en ella droga!. La Plaza, antes marginal, ahora ofrece todo lo que se necesita para ser feliz: una tienda de alimentación, un bar y una peluquería tropical.
Podrás llegar a su casa a cualquier hora, porque siempre te recibirá despierta. Jamás duerme: sus gafas, su vestido corto, sus piernas llenas de músculos te harían sentir segura a su lado en un terremoto. Si no has cenado lo harás y si le gustas, algo seguro porque siempre le gusta la gente, te enseñará los jerseis diminutos que teje. Te preguntará si no son preciosos, y en verdad lo son: tan pequeños y tan delicados parecen hechos para un príncipe, per abrigarán a los bebés de la familia y el barrio.
14 junio, 2007
Un chico con guantes
- No estoy acostumbrado a hablar con estrellas como tú... ¿Qué podemos saber de ti? ¿Qué opinas de tu vida?
- Es un sueño. Un sueño hecho realidad. Sería un desagradecido si dijera lo contrario.
- ¿Todo lo que te rodea te parece -entrecomillo con las manos- "un sueño"? ¿Has oído hablar de las guerras, de la pobreza, del hambre? ¿También te parecen "un sueño"?
- Sé que el mundo no es perfecto. Sé que me pagan muchísimo por algo que quizá no lo merece, pero también sé que no lo hago por dinero, sino porque siempre lo desee.
- Pero tu trabajo no es perfecto: no puedes abandonarlo para ir al baño, las reglas son distintas para ti, y ni siquiera puedes ir vestido como el resto de tus compañeros: haga un calor espantoso o un frío desgarrador tienes que llevar guantes. Enséñame esas manos, Iker... ¿has visto? Están blanquísimas. Lo que me imaginaba. En la playa debes sentirte como si acabases de rodar Gilda. ¿Es duro, no? ¿No te gustaría llevar gorra?
- La verdad es que no soy coqueto. Yo soy un chico de barrio.
En eso Casillas tiene razón: es un chico de barrio, y más en concreto de Móstoles, una humilde ciudad dormitorio del suroeste de Madrid. Se va por la N-V y después por la carretera que llega, tras un montón de rotondas, a Alcorcón. Ahi suspendí seis veces el examen de conducir, conozco bien el camino. Es más, si alguien quiere bombardearlo aquí tiene mi firma de apoyo: Flesich.
- Valdano, Lillo y otros literatos llevan años hablando de la soledad del portero: la sombra amenazadora del larguero, el humillante desenredar el balón de las mallas tras un gol... ¿Es ser portero estar loco? ¿Es el uno a la espalda la marca del demente? ¿Acabarás sonado, alquilando una tienda de campaña a los yonquis? ¿Sigue habiéndolos en Móstoles?
- Jaja, no. Es verdad que es un puesto complicado, en el que es difícil disimular los errores. Tiene una presión especial. Los otros jugadores pasan a la historia por los aciertos: nosotros, los porteros, por los fallos.
- Ahora que sacas el tema vamos con un repasito histórico: el gol de caja torácica de Arkonada en el Parque de los Príncipes. Zubizarreta en Francia 98: los nigerianos todavía se están riendo. O el lamentable fallo de Cañizares en la Eurocopa de Bélgica, cuando se cortó el pie en el cuarto de baño. Se hizo mierda: la habitación del hotel parecía el set de filmación de Viernes 13. Así tenemos esa leyenda negra los españoles...
- La de Santi fue una reacción instintiva, que le puede pasar a cualquiera. Pones el pie para evitar que algo se estrelle en el suelo.
- Pero no si ese 'algo' es una botella de colonia de cristal, Iker... La verdad, uno espera que un portero esté pendiente de esas cosas.
- Se aprende con los años, y Cañete lo hizo: desde entonces siempre lleva el perfume en cantimploras de plástico.
Hablamos sobre la ya desaparecida Ciudad Deportiva, donde ahora arden los rascacielos. Solía ir allí de joven a ver a los canteranos: ver a los del Barça me quedaba muy lejos, y temía cruzarme con el Pep Guardiola en algún callejón oscuro.
- ¿Sabes cuándo te vi por primera vez? En el 93, creo. Fui a entrevistar a Floro.
- ¿Pero cómo puedes acordarte de mí?
- Ya eras muy bueno, y tan altito... a cualquiera le habría pasado lo mismo. Luego llegó tu debut: a los 17 años, casi un niño, debutaste en San Mamés. Delante de millones de vascos gritándote cosas horribles, como que los españoles no sabemos cocinar bien las kokotxas.
- Sí, con Toshack. Ese año Illgner se rompió y Bizzarri no tuvo nada de suerte...
- ¿Que no tuvo suerte? Si algo tuvo Bizzarri fue suerte: era malísimo y jugaba en el Madrid. Como tantos otros "arqueros" argentinos: mucha teoría, mucho aguantar de pie, mucho achique... no te jode. Al menos Bizzarri se llamaba Albano -un nombre a mi gusto precioso- y tenía pinta de portero: pienso en el Mono Burgos, Busquets o Higuita y me pongo de los nervios... ¿Hay intrusismo en tu profesión, y si la hay... qué opinas de ella? Si dices algo inteligente quizá pueda utilizarlo cuando me pregunten sobre periodismo.
- No sé si llamarlo intrusismo. Estoy de acuerdo con traer gente de fuera, pero siempre que mejore a la de aquí. Muchos porteros jóvenes españoles no tienen oportunidades porque un extranjero les cierra la puerta, y no por ser mejor sino por ser extranjero.
"Gente de fuera", "cerrar la puerta"... Escuchándole no sé si Casillas es patrocinado por Reebok o por el Frente Nacional de Le Pen. Sólo mi profesionalidad y que se me ha dormido una pierna me impiden levantarme e irme. Se lo hago notar.
- ¿Y tú que te crees, que eres conocido por tus méritos? ¿Por tus títulos, por todo eso del Madrid y tanto blablabla? ¿Y si sólo te admiraramos por ser el novio de esa... de esa... de esa chica tan guapa que es la novia de Casillas?
Ahora es Iker el que está a punto de marcharse. Lo evito arrojándome a las ruedas de su gigantesco Audi.
- Espera, Iker, no me has entendido. Plantéatelo al revés. Quizá no está contigo porque seas alto, joven, guapo, famoso, rico y no sé cuántas cosas más. Piénsalo. Puede que te esté utilizando. Piénsalo mucho, hasta que termine afectando a tu rendimiento. Piensa en cuando juegas fuera: tú por ahi, concentrado en un hotel, rodeado de huevos en pantalón corto... y mientras tanto ella sola, en Madrid todo el fin de semana, saliendo con sus amigas a su bola. Y un bombón así...
- ¿Estás bien?
- No Iker, no estoy bien. La verdad es que no estoy nada bien. Vivo un momento difícil.
- Voy a decirte algo y acabamos la entrevista: ¿Sabes lo que para mí es el amor? Un penalti. Un puto penalti en el que tú, por supuesto, eres el puto portero. No tienes ni idea de por dónde va a llegar el balón, es casi imposible que lo pares y, además, nadie confía realmente en que lo hagas. Pero tú no lo dudes: tírate. Tírate, siempre, hacia la derecha o hacia la izquierda. Por instinto, por verguenza, a ver qué pasa... Tírate, estírate e intenta detener el balón. Lo malo no será que no lo pares: lo malo es quedarse haciendo la estatua, pasmado como un idiota.
No sé de qué coño hablas, Iker, pero de algo sí que estoy seguro: no pienso volver a Móstoles. Me enferma acercarme a este lugar.
07 junio, 2007
Tonysyl, IV
Apuntes de una mudanza, I
Nuestro nuevo domicilio es, según dicen todos -incluso los que lo conocen- bastante peor que el de ahora. Un amigo informático cuyo nombre no diré -sí que pesa más de cien kilos y lleva coleta y tiene apellido de superhéroe y acento extranjero- me dice que hace un calor espantoso porque los sotanos se recalientan más que los de una actriz porno por la acumulación de PC's. No sé. Otro amigo, también informático y también argentino (en realidad el mismo amigo, no me habla mucha gente en el curro) señala otro inconveniente: hay un baño por planta y en cada baño sólo dos tazas, lo que supone menos de un centímetro de cerámica Roca por nalga. Espero que mis compañeros no le den mucho a la fibra porque eso después del almuerzo va a ser como un lavatorio en la India.
Pero para mí el principal problema de cambiarnos de oficina es lo que esperan que hagamos en ella: trabajar. Qué manía. Y algo peor: otra vez el difícil y traumático proceso de conocer a nuevos seguratas. Siempre lo mismo (uno de los sacrificios de una profesión como ésta de periodista, llena de despedidas y viajes): cuando empiezo a encariñarme con ellos y sus técnicas de cacheo, llaves de judo y bromas groseras sobre cachiporras y esposas, nos separan. Como una hija de diplomáticos, o la esposa de un evasor de impuestos, soy víctima del desarraigo. Adiós Berihuete, adiós Mari Angeles, adiós Fermín y adiós Hijo de Berihuete, como quiera que te llames. Recordaré, siempre, las veces que os sorprendí viendo películas porno, las veces que me cazasteis olisqueando los asientos de mis compañeras, o aquella paliza a ese despistado anciano que llamó a la puerta creyendo que era su casa. Adiós, seguratas, adiós. Os mandaría estas líneas a modo de despedida, pero temo que Fermín y sus casi dos metros intenten volver a encularme.
Puestos a buscarle algo bueno a esta tragedía diría que mostrará de qué pasta están hechos mis compañeros. El anuncio de que los armarios de discos y libros podían ser saqueados fue como decir en un colegio de monjas que acababa de llegar Ricky Martin: gritos, carreras, muertos por aplastamiento, lencería volando por todos lados. El Ministerio de Medio Ambiente ha declarado al edificio Parque Nacional, como Monfragüe, por la abundancia de buitres leonados: robaron hasta un fax, como si la gente decente siguiera usándolos en este siglo. Respecto al office, el pillaje recordó a Nueva York en el apagón del 77 (sin violaciones, una pena). No importó que las máquinas de patatas contuvieran antiguedades dignas de Christie's: las hordas ansiosas de colesterol las mancillaron igual.
Llama la atención ver la cantidad de porquerías almacenadas a lo largo de estos años. Una compañera de mujer necesitó más cajas, para sus cremas reafirmantes y anticelulíticas, que Victoria Beckham cuando se marche a Los Angeles. Hay toneladas de desperdicios por todos lados, parece Nápoles. Al fondo de una cajonera ha aparecido el cadáver de un becario, al que siempre criticamos pensando que se había ido sin avisar a "20 minutos". Por la desorganización sólo hay CocaCola normal: los gritos de las adictas a la Light me despertaron ayer de la siesta.
