25 julio, 2006

Tonysyl, II

Sorprenden las tetas de Leticia -como dos cocos gigantes a punto de desgarrarle la piel- en alguien que sólo se alimenta de birra. Con su inseparable lata en la mano -no me gustaría ser el líquido que empapa sus dientes- se reacomoda en el banco al sol, sonríe, bromea. "Si te vienes un día a currar verás cómo nos retiran" le dice a Syl, que también ríe mientras la acaricio el pelo. Me fascina su pequeña cabeza, su cara de niña, su suave melena, que sólo haya follado conmigo. La aparto la melena del rostro, la toco la mejilla, la beso. "Tranqui, Leti, que a Syl ya la tengo muy retiradita yo".

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