16 julio, 2006

De relax

Las hormigas mordedoras impiden conciliar el sueño. Grupos de familias relacionándose a través de berridos: forma de comunicación mayoritaria en la piscina municipal española. La joven salvavidas es protagonista para los hombres peludos, que la dedican comentarios soeces mientras se dirigen al bar. Allí rellenarán las tripas que cubren sus apretados 'slips'. Las esposas hacen comentarios vacíos donde todo parece tener un doble o triple o quizá ningún sentido, y cuando callan dejan los ojos en blanco, preguntándose en qué momento se jodió su vida. Los cigarros las aturden pero no tienen respuestas, por lo que son arrojados como semillas de toxicidad y frustración. Por el aire contaminado se propaga el "máma, máma" que berrean sus pequeños, cuyos cortes de pelo recuerdan a ardillas muertas pegadas en sus rasurados cráneos. Es tan espantoso que a su edad hubiese matado porque me dejaran peinarme así. Sillas plegables, conversaciones patéticas, palabrotas, móviles sonando cada dos por tres, algún cuerpo demasiado trabajado en el gimnasio, mucho tatuaje, filas de toallas alineadas como animales anfibios que también toman el sol. Idílica escena musicalizada por el piar de las motos, pretensiones off-road y petardeo ensordecedor. Gilipollas montados en ruídos. Un quad. Los omnipresentes coches se los llevarán a todos, a su casa a su normalidad a su vida.

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