17 julio, 2006

Currículum, I

Más que buscar trabajo siempre ha sido él el que me ha perseguido a mí. Desde que me fui de mi anterior empresa y entré en ésta, hace tres años, no me he preocupado de mirar nada nuevo. Tampoco entonces moví demasiados hilos, aunque la última etapa en la revista fue tan atroz (varios meses sin cobrar, demencial acoso sexual por parte de todas mis compañeras, los males intrínsecos a habitar un edificio enfermo) que reconozco haber hecho circular currículums por internet. Para nada, claro, por lo que llevo años sin corregirlo y no recuerdo los sitios donde lo colgué. No era muy elaborado, tenía más imprecisiones y mentiras que el informe de la comisión Warren y basta ver mi foto para adivinar que no seré un buen fichaje. Resumiendo: que ni me llueven las ofertas ni las espero. Así que no me vengan ofreciendo el oro y el moro (si acaso, lo segundo) porque no soy ambicioso. No traicionaré a mi empresa porque ella entiende mis limitaciones como yo perdono las suyas. Y me da igual que su oficina pueda estar en el centro: la mía pilla a tomar por culo, pero leo un montón en el tren.

Como balsa de aceite se presenta pues mi horizonte laboral... hasta hoy. Y yo que me imaginaba, jubilado dentro de tres décadas, recibiendo un ratón de cobre en el que rezara "A nuestro querido y veterano Vidiella". Cincuenta mil clics después, tropecientas mil noticias retocadas y, casi a mediados del siglo XXI, aplaudido por compañeros más jóvenes. Los otros, los de mi generación, los que aún no se han marchado, con las dentaduras postizas temblando por la emoción. "Gracias. Los misterios del HTML y el poder trabajar con vosotros es lo más valioso que me llevo". Joder, el discurso era precioso.

Por eso no me explico el correo de esta mañana. Remite Infojobs. Me suena. Asunto: "Oportunidad laboral"... ¡Yo, que las desperdicio todas, como Raúl). Abro el archivo y se arruina la jornada. Nada de bajar a desayunar una hora con mis compañeros. Nada de grasas polisaturadas del VIPS. Nada de mirarles a la cara, no puedo, con estos ojos traidores.

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