En España, los gorriones tampoco se escondían al ver una cámara: El dúo dinámico debutaba en la gran pantalla en 1961, Raphael empezaba a filmar gorgoritos dos años después y Los Bravos, con "Dame un poco de amooor", contaban/ cantaban en 1968 la historia de un discipulo de Fu Man Chu. Pero lo mejor llegaba un año después, cuando el espíritu de Lester invadía el cuerpo del joven Iván Zulueta (el de la archiconocida, aunque se siga llamando maldita, "Arrebato"). Su historia era la siguiente: un grupo de amigos que lleva una tienda de discos decide sabotear MundoCanal, algo parecido a la OTI, debido a la pésima calidad de la canción española. Para ello envenenan o asfixian a los grupos candidatos a cantarla, presentados a través de arcaicos y deliciosos videoclips rodados en el Retiro o la Casa de Campo. Todo está en "Un, dos, tres, al escondite inglés", el "Help" de Pop Tops o Formula V, el "A Hard Day's Night" de Zulueta. El rodaje debió ser una fiesta; poder verla hoy en el cine, también.
Estética multicolor, imprevisibles diálogos y humor, mucho humor. Protagonismo para José María Íñigo (por partida doble), Tina Sainz (fabulosa), Patty Shepard (qué delicia) o Antonio Gasset (irreconocible). Hay frases inolvidables. Sorpresas. Sustos. Carreras, felicidad, ironía. Porque esos jóvenes trataban de revolucionar la música nacional y acabar con esa España. No estoy seguro de que lo lograran, mas gracias por intentarlo.
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