27 enero, 2006

Banacleto Agente Secreto en Munich 72

En 1972 Septiembre Negro, banda terrorista desconocida hasta entonces, secuestraba a israelíes participantes en los JJOO de Munich a cambio de la liberación de presos "políticos" palestinos. Entre la puesta en marcha del plan y la fallida misión de rescate once rehenes y todos los secuestradores morían. Hasta ahí la historia.

En 1972 cinco de los más inapropiados hombres del ejército israelí, seleccionados para una misión que les era absolutamente inadecuada, recibían la orden de perseguir y asesinar a los creadores de Septiembre Negro y responsables del drama anterior. El Gobierno de Israel daba a este grupo, mezcla de asesinos profesionales, agentes secretos, patriotas y Equipo CH (de Chapuzas) un presupuesto ilimitado pero ninguna ayuda logística, muchas órdenes contradictorias y un mensaje que justificaba el ojo por ojo en aras a la supervivencia de estado, la legitimidad de la democracia israelí o, simplemente, la tranquilidad que supone para todo hebreo exterminar algún palestino más. Esta es la historia de Spielberg.

¿Por qué se llama la película "Munich" si apenas habla de Munich? Víctima de uno de sus frecuentes ataques de compromiso para con la humanidad, tratando por enésima vez de demostrar lo serio que es cuando quiere, Spielberg intenta denunciar lo estéril y contraproducente que es la venganza. Como no tiene nada nuevo que decir (su proverbial simpleza se manifiesta más que nunca, es la película soñada por sus detractores) y se embarulla al cuarto de hora el director convierte "lo de Munich" en una salida de emergencia dramática, de ahí que la tragedia reaparezca cinco o seis veces a modo de flash back patético.

"Munich" es tan, tan aburrida, que uno no recuerda que fue lo que le aburrió primero: si la insulsa trama ideológica o lo mal que funciona el espectáculo de acción. Filosófica y políticamente se lanzan dardos sin punta: las posiciones hebreas son pueriles; las palestinas inexistentes. Pero sorprende más en Spielberg el nulo ritmo narrativo, la inexistente credibilidad de los personajes, el poco interés de la acción, fallas todas relacionadas con el patetismo del grupo que ha de cumplir la misión: no son los Violentos de Kelly, los Siete Magníficos o los Doce del Patíbulo, sino un Quinteto Imposible liderado por por un guaperas (Eric Banacleto, Agente Secreto) al que tiembla el pulso cada vez que hay que matar pero que vacila menos que Marichalar a la hora de elegir trajes o calzarse sombreritos. Junto a él un inútil fumador de pipa, un asesino maniaco incapaz de matar a nadie, el típico pensador que no para de soltar chorradas y un juguetero al que en vez de reparar el Scalextric ponen a elaborar asesinas bombas... La credibilidad de los chicos gana mucho en las comidas de curro que prepara Banacleto Agente Secreto, donde lo pasan estupendamente con sus inocentes gracietas...

Para no ser del todo negativos, reconocer que "Munich" regala algunas de las escenas más inolvidables del año. ¿Como no recordar que en una película pretendidamente seria compartan piso franco, como estudiantes de Erasmus, terroristas palestinos y asesinos israelíes? Sólo les falta bailar, mientras Banacleto lanza un pregón prosemita en una de las cumbres ideológicas del film.

¿Y cómo borrar de mi mente el momento en el que Banacleto Agente Secreto copula con su bella esposa y, en medio del coito, alucina recordando por enésima vez lo del aeropuerto de Munich? ¿Es una argucia para retrasar la eyaculación o simplemente una escena impropia de un pretendido genio del cine?

¿Y los topicazos, ya vistos en toda trama de espionaje internacional, del café junto a la Torre Eiffel, las barquitas y bicicletas de Amsterdam, el Banco Central de Ginebra? ¿Y las idas y venidas de Banacleto a Israel, sin que nadie se entere, para ver a su madre a su esposa y a quien sea de la familia, esa obsesión tan presente en todo protagonista de Spielberg? ¿Y lo de los franceses que mueven los hilos -ejem...¿qué hilos?- del espionaje internacional, descubren la traición de Banacleto pero, en vez de liquidarlo, le invitan a comer a una reluciente casa de campo donde un Padrino New Age no para de lanzar metáforas que provocan que todos pensemos -incluida su familia- "abuelo, se te va la pasa"?.

En resumen, que pocas veces un cartel publicitario era tan certero. "El film más aterrador de Spielberg", decía.

- El autor del libro casi también quema el cine

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