03 enero, 2006

¿Esperando a Capello?

Dos personajes sin mucho que hacer hablan mientras esperan que llegue un tercero, que no llega a aparecer. Pese a la ilógica de la obra el público aplaude al final: lo último que importa es para qué se habían reunido los dos personajes. El Madrid estrena algo parecido a Esperando a Godot, esa cumbre del teatro del absurdo: el equipo, que marcha a once puntos del líder y ha triturado cinco entrenadores en dos años, acaba de encontrarse en el escenario con otro personaje: Cassano. A simple vista un duo imposible; quizá, un mero trámite a la espera de un tercero, Capello, que pueda darle sentido.

Cassano ya está aquí. No lo duden: es un fuera de serie. Uno de esos que, casi incomprensiblemente, florecen en un paisaje tan árido como el fútbol italiano, donde entre defensa y patadas, Materazzis y Gattusos, surgen Baggio, Zola, Del Piero o Totti. Entre ellos está Cassano, menos elegante pero más chisposo, pícaro, imprevisible y rabioso.

Sin cumplir los 24 ha protagonizado un scudetto, maravillosos goles, escándalos y dos grandes traspasos: el último, firmado hoy mismo. Tiene el talento de los grandes, pero una cabeza tan frágil como las piernas de Woodgate. Para colmo juega de lo mismo que Raúl, Robinho o Baptista. ¿Un fichaje tan desastroso como el del inglés, cambiando lesiones y recaídas por berrinches y desplantes?

Una piraña genial
A día de hoy, y en este Madrid, es muy posible que sí. Preocupa pensar lo qué pueda hacer con un entrenador incierto como López Caro alguien que ha desquiciado (después de enamorar, eso sí) a Trapattoni, Lippi o el resto de los que le han ordenado. Es dudoso que, en medio de tan poco sacrificio, haga falta otro genio cuyas rabietas, obsesión por la portería rival y explosividad no permitirán esfuerzo y solidaridad. A nivel mental cualquier psicólogo sería claro: no metan a esta pequeña piraña en unas aguas revueltas. Metida está.

¿Entonces? Su llegada sólo se explica como un guiño, el primer cebo, para la voracidad de Capello. Sólo bajo sus órdenes el Indomable, el Inmaduro Cassano ha rendido como puede hacerlo: a un altísimo nivel. La llegada del delantero, y casi todo el equipo, parecen exigir la vuelta del durísimo entrenador. Arrasando en su país por segundo año consecutivo, al mando de sus tropas blanquinegras, Capello debe estar cómodo, pero le encantan los retos y aún más el dejarse querer. ¿Es Cassano, el genio inestable, la guinda del pastel que ha pedido Capello?. Podría ser: Florentino puede haber empezado a amasarlo. Aunque la efectividad del entrenador italiano sea indigesta para gran parte del público este famélico Madrid, y con él su presidente, necesitan seriedad, fútbol y títulos. Lo contrario será hambre y teatro, pero teatro del absurdo.

- Otra paja mental en Terra

No hay comentarios: