10 octubre, 2005

Raza y hermandad dudosas

El miércoles se cumplen 513 años del Descubrimiento de América, aunque todos sospechamos que alguien habría llegado antes; por ejemplo, los propios americanos. 513 no es un número bonito como para andar insistiendo en él así que, a diferencia de lo ocurrido por el Quinto Centenario, ni tenemos Exposiciones Universales ni Juegos Olímpicos para recordárselo al mundo. Así que el aniversario pasará desapercibido: será feriado y no se trabajará, eso sí, lo que nos hará lamentar que nuestros ancestros no descubrieran más cosas: ahora tendríamos más días de vacaciones.

Aunque tendremos el día libre, no creo que aprovechemos las horas para unir lazos con nuestros hermanos de América. ¿Abrazos con los inmigrantes por las calles? No creo. ¿Fiestas conjuntas que nos unan en una celebración común? Ni de coña. ¿Qué les diríamos, además? La mayoría de los españoles no se hace cargo del lío en el que os metimos. Nos agarramos a Colón y las caravelas como otros defienden a su país recordando Mundiales de Fútbol o haber inventado un baile. Es más: España tampoco contempla el Descubrimiento como algo a recordar constantemente, sino como algo que pasó hace ya un montón de años. Estuvo bien, nosotros os evangelizamos, vosotros nos disteis vuestras riquezas... Ahora sed mayorcitos, y arreglad vuestros problemas solos.

La verdad, el evento se recordará sobre todo a través de la televisión. Como todos los años: programas de variedades, con la actuación estelar de músicos casposos de ambos lados del charco y, como acontecimiento especial, una canción de alguna estrella latina, concepto tan en boga ultimamente. Por supuesto, todo sazonado por entusiastas presentadores (alguno argentino, seguro) llamando a la hermandad de todos los que hablamos español.

¿Día de la Raza? Día de la Raza...así lo llamais vosotros. Aquí nadie se refiere al 12 de octubre como el Día de la Raza, sino como el de la fiesta nacional, el Día del Pilar o, a lo sumo, el Día de la Hispanidad (aunque esto es un invento reciente). Bastará esperar al jueves, cuando la televisión hable de otros temas, para saber el por qué. Sólo nos acordaremos de los hermanos de América para protestar por lo mal que conducen, la música insoportable que escuchan y bailan borrachos y, por supuesto, lo sucias y descuidadas que tienen las calles desde que decidieron venir. En resumen, sería demasiado hipócrita que hablemos del Día de la Raza: basicamente, porque casi ningún español piensa que comparte raza con aquellos a los que tanto nos cuesta dejar entrar en España.

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