22 octubre, 2005

La doble vida de Viggo

Que considere a David Cronenberg un director de lo más interesante no significa que corra a ver cada nueva película suya. Me gustan mucho las de los 80 (La mosca, La zona muerta e Inseparables, especialmente), algo menos las de los 90 (no tiene tantas... pero Crash y eXistenz estaban bien) y aún no vi ninguna de la década que vivimos. Eso, hasta Una historia de violencia, de la que no sabía nada. Pero confiaba en él: es un tipo incómodo, crítico sin comprometerse, resbaladizo, como la sangre que suele inundar sus películas. Me cae bien Cronenberg porque es un completo anormal, también. Porque sus obras suelen ser inconfundibles. Su pasión por la muerte no me aburre. Pero hoy me aburrió mortalmente.

La historia, basada en un comic (mal empezamos), habla de lo sensibles que somos a la violencia, lo fácil que nos arrastra. Como transcurre en EE.UU la crónica se convierte en crítica, y vemos por enésima vez cómo se las gastan estos norteamericanos. Cronemberg, que es canadiense, ha sido aplaudido como pocas veces antes por la crítica yanqui: su descarnado retrato de la América rural y violenta les gusta más que películas recientes y parecida temática, como las de David Lynch (Mulholland Drive) o Von Trier (Dogville). Para mí ni se aproxima.

Lynch se eleva por encima de la violencia, o la mira desde los infiernos, no mezclándose con ella sino desde una perspectiva grotesca y, perdón por la obviedad, perversa. Von Trier la disecciona: adentrándose en sus átomos nos descubre sus causas y efectos, el camino que conduce de uno a otro. Aquí el trazo de Cronemberg es otro: retratar la violencia desde la naturalidad, desde la normalidad, desde el tópico. El resultado es grosero: es todo tan plano, tan transparente, tan obvio, que casi parece paródico. Es como un Perros de Paja que retratara a caniches.

Pocas veces se ven, en directores de este calibre, personajes tan planos y caricaturescos. Mortensen puede ser creíble como hombre de pocas luces, pero no es capaz de encarnar un ser tan misterioso y complejo como el que el guión pretende. Los genes del protagonista deben ser defectuosos, porque tanto su hermano (William Hurt, para matarle) como su hijo (un adolescente recién salido de Beverly Hills 90210) son evidentes mongólicos. Pero los males no se quedan ahí: Ed Harris está bien, pero su mafioso lo vimos en cien películas. Las escenas del High School y esa violencia amateur son risibles. Y las que muestran lo feliz que es el matrimonio feliz, lo mismo. Un bodrio con pompones y disfraz de animadora.

¿Algo bueno? Pues supongo que lo habrá, pero al principio (lo del resto es desastroso). El conflicto familiar por la prensa acosando al protagonista, al héroe por accidente, está bien, pero dura treinta segundos (luego puede dejar media decena de muertos sin que a nadie le interese). La segunda escena de sexo también es interesante, y reluce el pensamiento morboso de Cronenberg (a la esposa le gusta montárselo con su esposo pero... ¡casi más con el que ya no es "su esposo"). El resto... pues no mucho más, la verdad, y eso que había posibilidades. ¿No es interesante la mentira? ¿El perdonar o condenar al culpable? ¿El arrepentimiento, la contricción, esas cosas? Parece que para Cronenberg no.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy chula la crítica.

No comparto tu pasión sobre Crash, pero Inseparables me parece portentosa.

Un par de cosas:

Un maestro del cine no hubiera necesitado meter la cámara en la recepción del Motel en la primera escena. Era claro lo que estaba pasando.

Si te sirve de algo, parece que es un trabajo de encargo, por lo visto está basada en un comic y Cronemberg no lo sabía, cuando lo descubrió y estudió, comprobó que había poco material pero ya era demasiado tarde. Hizo lo que pudo y, según algunos críticos, al menos la impregnó de su estilo.

Para mí la primera parte sí que tiene bastante intensidad. La peli se va a la mierda cuando descubrimos que él es culpable. Yo el resto lo hubiera aceptado si hubiera seguido hablando de personas y no de asesinos y gángsters.

Por cierto, cronenberg o cronemberg?? Lo tienes de las dos formas