"Dicen que el perro es el mejor amigo del hombre. Pero este perro es incapaz de sentir mi pena"
Otras veces he criticado a Wong Kar Wai, aquí no. Chungking Express es una película de culto, artística, ambientada en un escenario tan pop y atractivo como una gran urbe asiática. Pero también es una historia intimista, de rupturas sentimentales. Los personajes nos muestran las infinitas formas de amar; unos piden, otros dan. El que goza cuidando y el que es incapaz de cuidarse. Nos habla de paradojas: Una, el amor es casi inencontrable, pero suele terminar escondiéndose a la vuelta de la esquina. Otra: el amor conduce siempre a la desgracia (como las latas de piña, tiene fecha de caducidad), pero mientras dura flotamos en un universo mágico. En resumen: Wong Kar-Wai emplea un lenguaje superior, al límite de la cinematografía, para contar historias de humanos identificables, queribles. Una obra total, la película de amor reinventada.
"Me gusta ir a correr, correr evapora el agua del cuerpo. Y así no queda agua para las lágrimas"¿Puede pedirse algo más? Instantes inolvidables que hacen grande una película. Los hay. La poesía: los diálogos del abandonado con una casa que llora. Su identificación con los objetos inanimados que parecen sentir pena. La aparición de un ángel, que devuelve a todos la vida. Los actores: la incapacidad de centrarse en sólo uno de los seres que se comen la pantalla. Son rostros perfectos para sus papeles, con gestos medidos e idóneamente elegidos. Algunas de las mujeres más hermosas del planeta. La música: maravillosa. Extemporáneos boleros para sentir pena. O el California Dreaming, de Mamas and the Papas, que merced a las caderas y ojos de una camarera se convierte en el Himno a la Alegría.
"No entiendo por qué todo tiene fecha de caducidad. Si tuviera que tenerla mi amor por ella, me gustaría que fuera dentro de 10.000 años".
No hay comentarios:
Publicar un comentario