10 agosto, 2006

Tonysyl, III

Miro a Syl hablar con Javier, un borracho de barba blanca y feroz y nariz ganchuda. La veo algo más gordita con su vestido rosa de hoy, pero en su pelo siguen reflejándose las casas más bonitas del barrio. Es fiesta, nos sentimos bellos, llevo un pañuelo en la cabeza como si fuera una estrella del rock. Juego a la pelota con dos niños árabes, los indios gritan como si estuvieran rezando, los españoles y los sudamericanos acuden a la procesión. El gentío ha expulsado a los borrachos de la puerta de la iglesia. Estamos siempre de vacaciones, viajamos sin movernos del barrio, en el cielo encontramos estrellas y de noche tomamos el sol que habita en cada farol.

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