Así que con más curiosidad que fe veo Team America, de Trey Parker y Matt Stone, los creadores de los dibujitos. Y me ocurre más o menos lo mismo: que me río durante los primeros quince minutos gracias a las burradas mostradas, y los fondos y las marionetas (más lo primero que lo segundo) me atraen estéticamente. El arranque es potente, pero pronto la historia denota haber sido escrita por un niño de seis años. Que una película pretendidamente adulta contemple el mundo con esa miopía me asombra; el cinismo con el que lo pone en práctica, directamente, me indigna.
Disfrazada de película crítica, es maniqueísta y tramposa. Ridiculiza a la izquierda norteamericana, o a lo poco que queda de ella, situándola junto a dictadores asesinos y sangrientos. Todos los que mueren en el film son terroristas o actores, estos últimos aniquilados con un sadismo indignante. Pero los políticos, los auténticos responsables de todo lo que cuenta la peli, salen indemnes. No muere Bush, ni Blair, ni Fidel Castro ni Sadam. La simplificación de la trama evidencia que la violencia es la única vía para solucionar los problemas. Chapó pues, Parker y Stone, más fascistas y reaccionarios que nadie. Como resulta ridículo criticar la ideología de algo tan descerebrado, decir que para colmo es aburrida, a menos que uno se tronche viendo vomitar durante varios minutos a un muñeco o escuchando groserías sin sentido. Por supuesto hay chistes logrados, bromas simpáticas, alguna canción brillante, pero son tan pocas que hasta Parker y Stone las subrayan repitiéndolas a lo largo de la peli, quitándoles así su gracia.
- Página oficial del engendro
- Parker & Stone se defienden
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