19 septiembre, 2006

La batidora de prisas, X

Acaba de levantarse, se la ve borrosa, como si todos los que la rodean estuviesen borrachos. Dos grandes pulseras anuncian que es una marioneta gigante, la boca que con la otra mano se acaricia quien la mueve. Nariz apuntando al suelo, como un animal que olfatea, su mirada busca hombres: su novio la besa, sin saber que su beso la traspasa chocándose contra el cristal.

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