Inglaterra- Paraguay. Los primeros con excelentes jugadores, el entrenador más cobarde del mundo y la peor superestrella del planeta. Los segundos repletos de veteranos de mal recuerdo para España (¿y quién no lo es?) y su estilo ultradefensivo. Buen arranque con el primer gol inglés (Gamarra, propia puerta) y varias ocasiones de un equipo manejado por Gerrard, Lampard y Joe Cole, Beckham sólo sacando faltas (una trajo el tanto) y una zaga apenas exigida por un pobre Paraguay. En la segunda parte enésima genialidad de Eriksson, que quita a Owen dejando solo en punta a Crouch; los paraguayos adelantan líneas y agobian, pero son demasiado malos y viene la primera victoria británica. Sí, tres puntos, Lampard un jugadorazo, Beckham mucho mejor que en el Real Madrid, pero sufrirán frente a cualquiera, como todo equipo que se preocupa más del rival que de sí mismo. Ni la vuelta de Rooney podrá hacer campeones a Eriksson, Gary Neville o Crouch (esperemos...).
Mi cabeza es enorme y no sólo contiene agua, humos tóxicos y vísceras. Aparento despreocupación e irracionalidad, y eso es lo que la rellena. Como casi todo lo pierdo, aquí será posible encontrarlo.
10 junio, 2006
Por los pelos... de Gamarra
Inglaterra- Paraguay. Los primeros con excelentes jugadores, el entrenador más cobarde del mundo y la peor superestrella del planeta. Los segundos repletos de veteranos de mal recuerdo para España (¿y quién no lo es?) y su estilo ultradefensivo. Buen arranque con el primer gol inglés (Gamarra, propia puerta) y varias ocasiones de un equipo manejado por Gerrard, Lampard y Joe Cole, Beckham sólo sacando faltas (una trajo el tanto) y una zaga apenas exigida por un pobre Paraguay. En la segunda parte enésima genialidad de Eriksson, que quita a Owen dejando solo en punta a Crouch; los paraguayos adelantan líneas y agobian, pero son demasiado malos y viene la primera victoria británica. Sí, tres puntos, Lampard un jugadorazo, Beckham mucho mejor que en el Real Madrid, pero sufrirán frente a cualquiera, como todo equipo que se preocupa más del rival que de sí mismo. Ni la vuelta de Rooney podrá hacer campeones a Eriksson, Gary Neville o Crouch (esperemos...).
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