11 junio, 2006

Por la paz mundial

Basta medio ojo (hay que seguir a Rafa Nadal en París) en el México- Irán para comprobar que el fútbol puede ser tan aburrido como la informática o la vida amorosa de alguno de mis amigos. No sorprende con los iraníes (especialistas en degollar rehenes y jugar con uranio empobrecido, no en balompié) pero sí con los mexicanos, a priori interesantes. El partido es muy flojo pero tiene goles, uno por cada bando (el mexicano copiado a uno de los del 'Buitre' en Queretaro), y la segunda parte sigue igual hasta que Irán anima el encuentro: un portero a lo Valdés y un central a lo Lucio regalan un gol a los mexicanos, que se animan y marcan el tercero. Destacar la posición de Márquez (ataca mucho más que en el Barça, incluso entrando por bandas, y lo hace bastante bien) y a Zinha, un brasileño nacionalizado azteca que revolucionó a su equipo. Lo mejor del partido, la frase al final del mismo de Carlos Boyero en Canal+: "Quiero, por el bien de la paz mundial, que Irán llegue a las semifinales". Así, abusando de los tripis, nunca te ficharán en la tele...

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