13 septiembre, 2005

La Guerra (real) de los Mundos

Hace unas décadas alguien introdujo en el Lago Victoria (lugar de incomparable biodiversidad donde, dicen, surgió el ser humano) a una especie ajena: la Perca del Nilo. Su voraz apetito la hizo comerse a todos las demás pececitos que nadaban en el lago; su buen sabor la convirtió en apetitoso bocado para las bocas del primer mundo. Así que mientras el pez exterminaba a la fauna endémica del lugar, ser pescado y comido permitió crear una incipiente industria, la única del lugar, en Tanzania. Vale, el lago terminaría siendo un inmenso lodazal, pero a cambio el país fomentaba sus vínculos comerciales con la Unión Europea, exportaba algo además de hambre y podía recibir el título de "nación en vías de desarrollo".


La Pesadilla de Darwin también explica cómo los mismos aviones que se llevan los filetes de pescado descargan antes armas y maquinaria de guerra que dejan muerte y devastación en el continente africano. También habla de cómo la "floreciente" industria tanzana ha generado sólo una riqueza ficticia, que esconde dramas como migración incontrolada, pobreza extrema o prostitución, convirtiendo al SIDA en plaga.

La Pesadilla de Darwin se limita a dejar hablar a los protagonistas de la historia y dedicar lo filmado a su memoria (muchos ya estarán muertos). Ellos cuentan, humildes e ignorantes, las vverdades universales pero ocultas, escandalosas pero permitidas. Para conocerlas, véase la película o abrase cualquier periódico y contémplese una infinita cantidad de mentiras.

A nivel personal, ver una película así me hace sentir débil, egoísta, culpable, cómplice, indigno. Salgo del cine y no puedo levantar los ojos: me avergüenza todo lo que me rodea. El filme da Respuestas que abren muchos más Interrogantes.

Creo obligatorio ver este documental. Las más grandes películas no son aquellas que narran grandes historias, sino las que nos revelan la naturaleza humana, cambiando nuestra actitud ante el mundo. Ésta lo logra: el silencio con el que uno abandona el cine te acompaña hasta mucho después y, pasadas varias horas, varios días, te sigue haciendo pensar, reflexionar y tratar de encontrar una forma de actuar con consecuencia.

Las grandes decisiones no tienen por qué ser inmediatas, bruscas, sino que pueden construirse a lo largo de más tiempo. La pesadilla de Darwin ayuda a tomarlas, a cambiar nuestra vida o, en su defecto, a avergonzarnos de permanecer inmóviles, arrojándonos su desprecio por no ser capaces de hacerlo.

- Web Oficial

- La película, en España

- Web del director

- Más sobre el tema: No te comas el mundo

No hay comentarios: