16 octubre, 2006

El conejo de la Carol

Hace años, paseando por Madrid, me crucé con una de las mujeres más bellas que haya dado el cine: Catherine Deneuve. Veterana y espléndida, parecía extraída de la portada en blanco y negro de alguna revista de tendencias femeninas: puerta del Hotel Palace, coches king size, el uniformado portero y ella, elegante e imperturbable, esperando quién sabe quién o por qué. No se lo pregunté: pasé a su lado y comencé a olisquearla. Olía muy bien: a hilos de oro, azafrán y laca de cabello cara. A Cannes, Niza y Saint Tropez. Seguí olisqueándola, cada vez más, y era tanto mi entusiasmo que unos jardineros municipales que podaban unos arbustos cercanos se sumaron a mi tarea. En menos de un minuto la preciosa Catherine estaba rodeada de hombres, unos de amarillo chillón, otros no, moviéndose a su alrededor como chuchos babeantes. La escena, increíble pero más o menos cierta, parecía extraída de alguna de sus películas: más en concreto de "Repulsión" (1965), de Polanski.

"Repulsión" cuenta la historia de Carol, una francesita que vive con su hermana en el sesentero 'swinging London'. Carol, interpretada por una joven -y hermosísima- Catherine Deneuve, trabaja haciéndole la manicura a cacatúas parlanchinas, pasea provocando piropos por sus minifaldas de flores y come "fish and chips" sola, porque no la gusta mucho la compañía masculina. Y es que Carol tiene un problema: no se puede ser tan linda. Las mujeres te tratarán con cariño pero siempre te tendrán envidia y te considerarán estúpida. Los hombres no querrán tu corazón o tu mente sino lo que late bajo la minifalda de flores. Así que te verás obligada a elegir entre dignidad solitaria y compañía interesada y genital. Poor Carol. Si encima eres una puritana y tu hermana mete hombres casados en casa puedes terminar fatal.

Roman Polanski, que ya había dirigido bastantes películas en su Polonia natal (sólo vi "El cuchillo bajo el agua", bárbara), rodó éste su primer largometraje en inglés partiendo de una historia morbosa y la belleza de la Deneuve, ya famosa gracias a "Los paragüas de Cherburgo". Mezclando las atmósferas de terror clásico (habitaciones sombrías, ruídos inexplicables tras las paredes) con la idiosincrasia urbana moderna (relación con los compañeros de trabajo, desconexión vecinal, la soledad y deshumanización de la gran ciudad) Polanski se adentra en la paranoia de una reprimida sexual, mostrándonos el progresivo delirio de una chica con más demonios internos que King Kong después de comer fabada.

Y luego está lo del conejo putrefacto. Si hay algo que no se olvida de "Repulsión" es su conejo putrefacto, metáfora del cerebro y de la sexualidad de Carol. Pero hay muchas más cositas. Grietas en las paredes como en un edificio lavapieseño. Extraños en el cuarto de baño. Dedos cortados. Miedo a la soledad. Dependencia, orfandad, debilidad, presunto abuso infantil. Cualquier hombre es un agresor sexual en potencia (en eso Carol tampoco se equivoca tanto). Hasta de los ladrillos pueden asomar manazas que te soben la pechuga. Cochino Polanski. Se dice que en el rodaje, cuando la Deneuve no se mostraba suficientemente rabiosa, Polanski la hacía cualquier guarangada para sacarla de quicio. Violaba a menores, participaba en orgías, practicaba crueldades con la Deneuve en ropa interior y rodaba películas como "Repulsión". Qué maestro.

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