10 octubre, 2006

Desde el trastero argentino

Conductores de autobús que oyen a un pasajero criticar cómo conducen, dan un frenazo y lo bajan a patadas. Jóvenes de mal beber que intuyen que el de la barra los mira 'raro' y le sacan un ojo estampándole una copa en la cara. Novios celosos. Cinturones negros de algún arte marcial. Aficionados a las botas militares y las banderas preconstitucionales. Sádicos en general. Malotes, chungos, puños fáciles, cabezazos, qué miedo. Con los cables pelados, un pronto horrible y la habilidad de dar hostias como panes, seguro que todos conocemos a alguien con estas características: hay tantos chicos así...

Cuando Rosa se cruza con José María no sabe que es uno de ellos. Haciendo la compra, paseando, follando en un hotelito, se queda con su ternura, su fragilidad y sus miedos. Un buen chico, algo brutote, pero bueno al fin y al cabo: termina enamorada de él y él de ella. Comienzan a soñar con el futuro mientras se ven a diario: él es albañil cerca de la mansión en la que ella trabaja como 'mucama'. Es el Buenos Aires poscorralito, donde el fuerte carácter de José María y el terremoto económico que ha destrozado el país ponen la felicidad muy cara...

Porque los dos protagonistas de "Rabia" (2003), de Sergio Bizzio, se obstinan en ser felices, pero con lo que les rodea (delincuencia, desocupación, frustración, clasismo...) lo tienen jodido. Él se protege con violencia, ella con mentiras. Finalmente será la mansión donde trabaja Rosa el escenario de la adictiva novela, una historia de amor apasionado casi tan picante como una telenovela barata. También es la crónica social de una calle, la argentina, donde burguesía decadente y cartoneros se encuentran y enfrentan. Y es un relato introspectivo, un viaje interior, en el que se produce el alumbramiento de un nuevo José María.

"Rabia" fue calificada en Argentina como novela "de fantasmas" y "cruce de campos entre realismo y fantástico". Soy tan inocente que me creí cada una de sus páginas. Hay alguna situación improbable pero el preciso retrato de pobres y ricos, unos diálogos inolvidables y la apasionante situación de José María (quien desde la sombra maneja los hilos pero, a la vez, no es más que un pobre amante celoso que no puede salir a la luz) hacen olvidar o pasar por alto los párrafos menos logrados. Habitaciones sombrías, conversaciones ficticias, paternidad casi desde el más allá. Fotografía de una sociedad convulsa. Un apasionante libro.

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