13 mayo, 2006

Merca, gafa de sol y talegos

Para alguien muy escaso de personalidad y sólo 18 años leer "American Psycho" trajo lamentables efectos secundarios: me apetecía apalizar de tripi a los que se bajaban del "buho", afirmaba un yo más en pañales que ahora castigando sentimentalmente a la paciente novia de entonces y el lujo extremo, culto a las marcas y codearse con los más poderosos pasaban por ser algo "cool". Pero pasó el tiempo y siguió creciéndome la cabeza, las primeras canas poblaron mis boscosas cejas y, variable, me pasé al bando de los tiernos que desprecian la violencia, la dureza emocional y el pijismo desatado. Respecto al libro lo recuerdo como un tocho de cientos de páginas que tampoco decían mucho, pero que se dejaban leer sobre todo por sus inolvidables y salvajes descripciones de perversiones diversas.

No volví a leer a Ellis hasta que me cruzo con "Los confidentes", un breve libro de cuentos publicado tres años después (1994) de ver la luz la polémica novela sobre Patrick Bateman. No están escritos entonces, mientras el autor era despellejado por críticos y organizaciones feministas pero se convertía en una estrella, sino que abarcan varios lustros de trabajo. Pero su temática sí es la acostumbrada, muy emparentada con su literatura anterior: juventud, despreocupación, drogas, sexo, promiscuidad, dinero, superficialidad y Los Angeles; y por supuesto también abundante sangre, asesinatos, morbo y hasta vampirismo.

No es apabullante pero sí entretenido: muchos y muy bien escritos diálogos, sentido del humor brutal, descripciones tan precisas como escasas y finales abiertos, a los que el propio lector ha de encontrar el sentido. Pero por encima de todo estilo, mucho estilo, porque fueran muchas o pocas Ellis sabía aprovechar sus virtudes: gran recreación de ambientes, soltura para retratar la frivolidad de la sociedad californiana ochentera... Y aquí, en las antípodas del "American Psycho", un poquito de ternura al contar la relación entre un hijo y un padre que pelean por la misma chica, o una pizca de lástima por la jovencita estúpida que viaja dos semanas con sus abuelos y cae en la degeneración total. Quizá eso, ese mayor compromiso con sus personajes, es lo que hace bastante más interesante "Los confidentes" que "American Psycho".

Los que no se sientan muy atraídos por historias de decadencia, frivolidad y violencia (hay un relato sobre el secuestro y maltrato a un pequeño bastante desagradable) podrán seguir criticando/ ignorando a Ellis. En cambio, a) los que disfruten con historias picantes, entretenidas y no demasiado profundas; b) los que tengan cierta curiosidad por las crónicas de las capas sociales que nunca conoceremos y c) aquellos que reconozcan un mérito al que, en los lejanos y polémicos últimos años 80, fuera considerado el heredero de Salinger, no terminarán nada decepcionados.

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