16 mayo, 2006

El Cabezosaurio explora..., IV

...la casa de la Chopera

Aunque se cree que en su esplendor, hace millones de años, el Cabezosaurio habitaba cuevas con hilo musical y jacuzzi, el único ejemplar que hoy sobrevive en libertad lo hace en un piso con forma de pistola de juguete, paredes con los colores del orgullo gay y libros que no lee pero exhibe. Dios Albino, en el lejano Buenos Aires, habita un piso en el que cayó hace años una bomba atómica: su novia abandonó el domicilio conyugal y, lo que era una coqueta vivienda, se transformó en un laboratorio experimental de virus, gérmenes y deshechos, aunque a cambio el techo se ha desconchado de tanto verle follar. Por último La Chopera comparte con otro argentino, aquí en la Ciudad Condal, un piso grande, antigüo y distribuido de una forma irracional: habitaciones enormes conviven con un lavabo de medio metro cuadrado.

Como perfecto anfitrión La Chopera, que esperaba impaciente el momento, muestra su hogar. Mentalmente ya ha repartido las camas: la mitad de la suya para Dios Albino, junto al que confía triunfar alguna noche, raptar unas señoritas y practicar sexo grupal. Al Cabezosaurio, en cambio, le tocará el sofá no plegable del salón: sabedor de que no traerá a ninguna víctima a la casa y, además, temeroso de sus húmedas pesadillas, Chopera prefiere tenerle lo más alejado posible. Pero, mientras recorren el piso, comete un error: Cabe deja la mochila de Germán en el cuarto y, en un gesto rápido pero sin mala intención, deja en él también la suya. Emocionado y distraído por los halagos que recibe la casa, la emocionada Chopera no se percata.

- Es enorme, loco, ¡está rebuena, boludo!- dice Dios Albino, que fantasea con corretear por el pasillo con el aparato sexual enhiesto persiguiendo a doncellas ataviadas con trajes típicos catalanes.

- Y hay mucha luz entrando por la arcada del balcón, algo subrayado por la parquedad del mobilidario y el claro color de la pintura- añade Cabezosaurio. Desde que tuvo que reformar su morada emite automáticamente una serie de frases hechas tomadas de Casa Actual, Marie Claire Decoradora y Mi pequeña choza-estudio.

En efecto, grande y luminoso son adjetivos con los que puede describirse el piso, pero si hay algo que lo distingue es RUIDOSO. Una faraónica obra municipal (cambio de la tapa de una alcantarilla) debajo de la ventana convierte al diálogo en imposible, y a la permanencia en el salón en una experiencia tan relajante como comentar unas elecciones polacas en la pista de aterrizaje del aeropuerto de Ibiza.

- ¡Aaaaargh, aaaargh!- grita Cabe, víctima de la fragilidad de su peculiar sistema auditivo con forma de trompeta invertida, que le lleva a percibir con extrema claridad ruídos insoportables pero, en cambio, le impide reconocer la mayor parte de las palabras de un diálogo normal.

- ¿Qué le pasa a este salame? ¿Por qué grita? ¿Por qué vino? ¿No te dije mil veces que lo dejaras en Madrid, que le mintieras, que lo metieras en otro autobús con dirección Chernobyl?- comenta La Chopera, con evidente mal genio, a Dios Albino.

- Pagó el bondi, carga con las valijas, trajo la marihuana y, si nos para la cana, estarán de acuerdo en que es el culpable de todo. Además lo conocemos desde hace siglos, boludo, desde el día que lo abandonaron en la puerta de mi casa, en una cestita. Sólo tenía veinticuatro años... ¿te acordás, Chopper?- responde Dios Albino.

- Cómo no voy a acordarme, boludo... Con sus buclecitos, sus cejitas como alfombrillas del Excalectric, su acento galaico, su escasa capacidad para las operaciones aritméticas más sencillas... "Galleguito lindo" lo llamaba Pato, ¿te acordás?... Una mascota ideal- recuerda, casi emocionado, Chopera, que se acerca a Cabezosaurio y, tras darle unas palmaditas en la desmesurada cabeza, le habla con emocionante ternura.

-Dale, nene, dale, ¿querés ir a la calle a pasear? ¿Querés que te muestre Barcelona?.

- Chi, chi- dice Cabe con radiante sonrisa ante el gesto de cariño. -A fumar petas, a fumar petas- añade, sabedor de que sólo eso podrá aliviarle del estrés acústico al que acaba de ser sometido.

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