10 mayo, 2006

Burbuja Babble VIII: Uf, la puta tecnología alemana

Llegamos a lo jodido. A lo que me saltaba en los libros cuando había que concentrarse, comprender instrucciones, manipular aparatos eléctricos. Hasta aquí todo era fácil: piedritas, agua, un gran contenedor de cristal. Lo de ahora es chungo, pero imprescindible. Suerte.

Lo primero, recomiendo encarecidamente tener a un amigo cerca. Además de quejaros de lo malas que son las mujeres y recordar lo divertido que era masturbarse todos los amigos juntos os ayudará: la "Instalación de la tecnología en el acuario", es complicada para mentes obtusas y cuadriculadas como la mía, y cinco neuronas piensan más que dos. Recurro a German que es médico (lo cual le acredita como despiadado pero algo inteligente), argentino y de vacaciones en casa. Está dispuesto, siempre que le saque cada noche de marcha, a cualquier sacrificio, como ser levantado a las diez para montar esta mierda.

Empezamos con lo más complicado, el filtro. Es un Eheim exterior, un cacharro que hay que rellenar con espumas azules y negras y algo parecido a tabitas. Luego se cierra y se le meten unos tubitos. No explicaré cómo porque cada modelo es distinto y además no lo recuerdo. Resumiendo mucho, es una especie de coctelera con un tubo de entrada (agua con mierda) y otro de salida (agua limpia). Durante el proceso nos sobran piezas, a dios pongo por testigo que jamás tendré un acuario e incluso me planteo tener sólo peces de abrevadero africano que no me exijan limpieza, sino orinar y defecar de vez en cuando en el tanque. Tras esos momentos de crisis y un guantazo de German lo logramos. Nada sobra, todo parece en orden. Metemos los tubos en la pecera, pero no lo encenderemos hasta introducir el resto de trastos. Será entonces cuando contemplaremos cómo el agua entra y sale, recorriendo los tubitos verdes como venas de lagarto, provocándonos lágrimas de alegría y abrazos. Plantearé, en ese momento de algarabía y amistad, darnos por el culo, pero no cuela. Este Germán es muy macho.

El resto es moco de pavo. El termostato es una especie de pepino metálico con una ruedita superior en la que se elige la temperatura. Si ponéis 275 grados tendréis una freídora gigante, pero no es lo que pretendo, por lo que elijo 26 graditos y lo pego en un lateral del acuario, en posición diagonal para que reparta mejor el calor. En el lado opuesto pego un termómetro. Es importante hacer todo esto en la parte interior del acuario, ya que de hacerlo fuera habría que inundar el salón y meter todos los peces ahí, lo que aunque espectacular no deja de ser algo incómodo.

No enchuféis ni filtro ni termostato hasta que no esté todo metido en el tanque. Nunca manipuléis el acuario si tiene un aparato eléctrico encendido en él. Billones de personas murieron por accidentes de este tipo, y se especula con que Jaime de Marichalar está así también por ello. Cuando os hayáis secado las manos y todo parezca en orden dadle chicha: lo lógico es que todo funcione. Hasta yo lo logré (con Germán, claro), y soy medio retrasado mental. Si sois bobos aceptadlo y recurrid a alguien listo.

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