24 enero, 2005

El Chico del Barrio

No pasa nada. Absolutamente nada. Supongo, y no solo lo supongo sino que llevo repitiéndolo de manera insoportable desde hace un monton de horas, no pasa nada. Seamos positivos. Estamos hablando de un año que ha comenzado muy fuerte, como un cometa, o mas bien una explosión. Y eso que no estaban todos.

Siempre puede comenzarse una historia hablando de los ausentes. No es la mas habitual, pero tambien dice mucho de lo ocurrido. ¿Quién exactamente merecia vivir una experiencia? ¿Quién no puso todo de su parte para estar ahi? ¿Quien quizas no pudo por motivos de salud, por muerte, por preferir no acudir aqui, por no poder encontrarse a alguien? Cada caso es un mundo. Y no puedo hablar de cada caso, ni de todo el mundo, porque en realidad apenas estaban treinta presentes. Asi que faltaron a la fiesta miles de millones de personas. Me gustan las fiestas con tanta gente, pero no tanta. Por lo tanto hablemos de los que no fueron parte, al menos de cuerpo presente.

Tenemos casos de todo tipo. Asi, por ejemplo, un infaltable que falta. Injustificable, pero ¿quién tiene o quién precisa justificación para qué?. Parece que escribo en chino, pero es que estaba en Hong Kong. Nuestro primer ausente está en el continente asiático, a un paso de hacerse inimaginablemente rico. Un paso insignificante para la humanidad pero enorme para un hombre. Pasará a otra escala humana, a un club con muchísimos menos socios. Está a una rubrica, a un paso. Y el papel que esperaba ser firmado, el papel que le iba a hacer rico, estaba esperando en Hong Kong.

¿Qué significa hacerse rico? ¿Quién lo pretende, qué medios se ponen para lograrlo? ¿Hay que matar, robar, hacer algo bueno...o malo? Segun cómo sea la persona habra una respuesta y otras preguntas. Lo cierto es que no parece tan facil. Exige muchas cosas. Una de ellas tener que ir al otro extremo del mundo para conseguirlo. Pero tambien puede obligar a no estar donde has de estar. No a matar a alguien, quizá a matarse a sí mismo. O a ser quién realmente eres. Supongo que uno no es él mismo en cuánto uno se convierte en rico. Al menos, no si es un dia para otro. Cuando uno es rico es otra persona, es Rico. Pero tambioén hay quién nace para serlo, y por eso termina siéndolo. Y llega a ser uno mismo. Debe ser complicado.

-Ya sabes como soy yo. Lo que soy yo. Un puto chico del barrio-. Esta bien. Pero eso es lo primero que se deja de ser, o si lo quieres seguir siendo no parece muy propio lo de pirarse a Hong Kong a estampar una firma. Conozco muchos chicos de barrio. Incluso podria reconocer la firma de alguno. Pero por que no estampan sus firmas en sitios como Hong Kong. He visto firmar chicos muy de barrio en las colas de la Fnac, en una gasolinera o cuando al camarero se la ha pedido la cuenta. No es lo mismo, ademas les cuesta dinero. Firmar nos gusta a todos, uno hace algo que podria estar haciendo todo el dia. Con un poco de imaginacion puedes sentir que estas firmando libros o una foto con tu cara a manos de una linda adolescente. Pero eso no te pasa si has nacido en un barrio y pretendes ser el mismo. A uno le cuesta dinero cada firmita, a otros les pagan por ella. Ese parece ser el caso de nuestro chico de barrio.

-Si, fijo que voy. Espero tener esto cerrado el miercoles, asi que el sabado no habra problema-. Esa es la respuesta una vez que recibe la llamada invitandole a la fiesta. -Es mas, lo mismo te llamo el jueves. Y la comida nos la hacemos en Paris, o en San Francisco. Sabes que uno de mis socios tiene las mejores parrillas de San Francisco, asi que se lo puedo ir comentando.

Como es facil de imaginar, cuando invitas a un chico de barrio a tu cumpleanos y te responde esas cosas se te queda cara de gilipollas. He escuchado excusas de todo tipo, y muchas no solo rozaban sino que se banaban en la ridiculez. Es la boda de mis padres. Tengo jornadas de convivencia de empresa. Prefiero irme a cenar con mi novia. Pero que te sustituyan por un papel que hay que firmar en Hong Kong es dificil de escuchar. Pero como es para que alguien a quien quieres se haga rico, pues al menos habra que creerselo. O desearlo. No porque considere que hacerse rico sea mucho mas apetecible que ir a mi cumpleanos, que por supuesto no lo considero, sino porque si es lo que pretende pues habra que hacerle caso. En fin.

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