¿Y quién es el tipo de la exposición, ese Escher? No sé, pintaba cosas raras, pero conocidas: una especie de precursor de esos libros en 3-D donde antes que un dinosaurio uno descubre lo que es el dolor de cabeza. También la conocida saga literaria "Dónde está Wally" podría encontrar su inspiración en Escher quien, como digo, si bien no agolpa masas si es seguido por familias, en las que padres preguntan a sus niños por la gracia de cada cuadro, como en un improvisado examen. Sorprende cuán brutos son esos niños, pero aún más el terror de los padres a que su hijo sufra un leve retraso mental, como si fuese tan grave. Volviendo a la Expo, decir que es fascinante desde que te introduces en ella, pese a sus dificultades: está casi a oscuras, sin carteles explicativos... en fin, un poco como una vagina. Una maravillosa experiencia. Si no recuerdo mal, cosa bastante probable, son 178 los grabados expuestos. Son todos bastante parecidos: pequeños, mucho blanco y negro, grabados, de Escher... Recorriéndolos se va teniendo la impresión de que, bien por motivos conyugales, por la II Guerra Mundial, o por ambas cosas, el pintor se volvió loco en un momento de su vida y su obra dio un gran giro. En la primera mitad de lo expuesto Escher parece una persona normal que pinta los países que visita: Italia -mucho, pero es que si algo sobra allí, además de italianos, son cosas para pintar- o España -no hay nada expuesto pero sin la Alhambra o Córdoba, insiste obsesivamente la Fundación, Escher no tendría sentido-. Adiós al antiguo Escher. Dejó cuadros muy bonitos, pero todavía era uno más.
Vaya: no sé desde qué sala, desde qué año, empieza el espectáculo. Aquí no hay playa: dimensiones, planos, detalles, color. Como Agatha Ruiz de la Prada pero a través del capuchón de Darth Vader: sentimiento trágico de la vida, trabajo y humor como brújulas para hallar el meaning of life: ritmo, pausa, sucesión de hechos casi invisibles, incomprobables, fantásticos. El mundo, sus animalitos, lo que hemos creado, lo que hemos jodido. Me emociono por momentos y empiezo a acercarme y alejarme de cada cuadrito como si bailara el cha-cha-cha, entusiasmado con uno de esos universos pequeños que cuelgan de la pared. Planetoide Doble, Charco, Gusanos Planos, Predestinación, Otro Mundo... Molesto a todo el mundo acaparando los que más me gustan, entro y salgo del camino de hormigas impidiendo la visión de los otros. Me río. Y me acuerdo fugazmente de mi padre: me hubiese traído todas las veces que se lo hubiera pedido, y sin preguntar si me estaba enterando de algo.
1 comentario:
Lo que le ocurrió a Escher fueron las matemáticas... y ciertamente su mujer debe haberle tenido mucha paciencia a este hombre que parece haber sido tan genial como obsesivo.
La sala estaba oscura, es cierto; pero cada grabado tenía un número que permitía seguir el recorrido, aunque sí es cierto que para llegar de un número a su correlativo, muchas veces había que dar una vuelta imposible. Definitivamente la sala no se parecía a una vagina... y sí vienen con instrucciones, sólo hay que seguir las inflexiones de la voz de su poseedora.
Y no te contradigo más para que no vayas diciendo por ahí que te maltrato.
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