Me gusta la selva: de niño escuchaba a mi padre historias sobre panteras equilibristas, sapos venenosos, arenas movedizas y flechas empapadas en curare. Por eso me hace gracia que una película esté hablada en precolombino. Y, sin mucha ídea de qué les hizo desaparecer, muestro un poco de curiosidad por los mayas. Veo Apocalypto como vi 'La pasión de Cristo', con una doble esperanza: pasar un buen rato y aprender más sobre mitos infantiles. Lástima que con "Apocalypto" ni lo uno ni lo otro... Disfruto de los primeros minutos. Hojas y tallos gigantes llenan de verde la sala. El cotorreo de los papagayos me pone la piel de gallina. Y las habilidades motrices -ay, tan ajenas- de unos indios taparrábicos -magníficos glúteos, los mayas- también me resultan hipnóticas. Pero mis inocentes ojos empiezan a parpadear ante la poca gracia de lo que empieza a ocurrir. Chistes malos. Charlas ecologistas de cuarta. Y el asquito de ver comer crudos los testículos de un tapir. Presentación arquetípica de la tribu de salvajes, llegada de los malos malísimos, se jodió el invento.
Cabezas cortadas, ensartadas, explotadas y rodantes. Rostros devorados, picaduras de serpiente. Procesión interminable hacia el cadalso -los ajusticiamientos públicos que tanto gustan a Mel-. Carreras, medio en broma medio en serio, entre un campo de cadáveres que recuerdan a los nazis. Astronomía irrazonable, abejas cabreadas, saltos desde una cascada... Vete a cagar, Garra de Jaguar. Eres un coñazo, pero hemos de aguantar tu escapatoria a lo Sonic durante hora y media. En medio de más sangre y barbarie que con Itchy & Scratchy. Entre robos cinematográficos cuasi constantes. A medio camino entre el Tarzán de Weismuller y cualquier Indiana Jones, el principio de Gladiator, el final del Planeta de los Simios. Apuntes filosóficas en medio de heridas rellenas de caucho. De órganos extirpados de cuajo, agujeros por cualquier cosa afilada. Qué obsesión.
Pero no todo es malo. Los complementos -gorros de mandíbulas, anillos y piercings tribales, tatuajes biomecánicos- que cubren a los protagonistas son espectaculares, y los cortes de pelo -sobre todo los flequillos- aún mejores. Lástima lo del guión, previsible hasta la carcajada. Lástima lo de la violencia gratuíta, ya tan poco original. Lástima la caricaturesca visión de la desaparición de los mayas, lástima del escaso poderío militar de los mismos. Porque de haber sido tan chungos como los de Gibson ni Conquista de América ni "Apocalyptos" ni tanta chorrada. Eso sí, reconociendo que "Le arrancaré la piel y le haré contemplar cómo me visto con ella" es una frase preciosa.
3 comentarios:
A mí me gustó ;)
petite pluie dijo...
No esperaba otra cosa... ni siquiera sé por qué me aventuré al cine... bueno, sí lo sé, ÉL me lo pidió...
Además de que no soporto tanta sangre-porque-sí en primer plano, cuando me di cuenta que Garra de Jaguar era una versión mejor compuesta de Ronaldinho, no pude pensar en otra cosa.
En la sala a oscuras, ocultando la cara en SU brazo para no salpicarme, tenía ganas de gritarles a todos... ¿qué hacemos acá?
El final, ese mensaje de "llegamos a hacerlos pelota, pero igual ya estaban cagados", no me sorprende nada de Gibson.
¿Por qué no habrá seguido haciendo Mad Max?
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