El frío en la calle es espantoso y la obra tampoco me hace entrar en calor. El escenario se mueve pero el público permanece parado. Sonido no muy bueno, actores que recurren al micrófono y efectos digitales que hacen todavía más indistinguible el texto. Siete actores, siete. Una chica alta y gritona que se pasa la función en pelotas y hasta eso lo hace mal. Un gordo con gafas de sol que confunde varias veces su texto. Un gracioso que parece improvisar. La guapa protagonista. Un triunfador con pinta de fracasado. Todos, como enanitos, girando sobre Echanove. Qué problema con el sudor tiene este hombre, por cierto."Plataforma" libro hablaba mucho de sexo: desesperado, milagroso, salvador y reconfortante sexo. Plataforma" obra apenas habla de otra cosa que no sea sexo: turbio, doloroso, baboso y gesticulante sexo. "Plataforma" libro definía al clásico turista occidental sin hacer diferencias, haciéndonos mierda a todos. "Plataforma" obra no define: apunta con un dedo inquisidor e inequívoco al turista sexual. La novela tenía humor y amor: aquí no hay nada de nada. Fallidos apartes de los actores al público. Ridículos karaokes. Bailes, farsa, todo desafinando a la vez. Ganas de levantarse y marcharse. De no perder más el tiempo. De ver otro escenario: el del gélido, aséptico, nocturno pero bien iluminado Madrid.
Pero aguanto. Aguanto la obra. Aguanto a mi madre, pesadísima con que uno de los actores se parece a no sé quién. Aguanto a mi chica, que a duras penas logra mantenerse despierta. Aguanto a la enferma mental de detrás, que no para de moverse y reir. Y aguanto a Echanove hasta que dejo de poder aguantar. Escena culminante, pináculo argumental, monólogo del afamado actor. Empiezo a toser, a toser, a toser, y el caso es que no puedo parar. Cuando lo logro le he jodido su monólogo. Fue sin querer, por el frío, la carencia de bufanda, pero en el fondo me alegro.
- La novela mola
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