
Pocos ejemplos como éste de película desbocada. A Ang Lee se le va de las manos por completo, probablemente por su afán de contar mucho más que una historia de acción, de ciencia ficción, de comic. Lee va de lo habitual en el género (militares perversos, genio de la ciencia incomprendido) a una honda reflexión sobre la ambición humana, el mito del superhombre y los traumas infantiles. Las resonancias trágicas que pretende mostrarnos Lee dan pie a escenas tan teatrales como ridículas. El hieratismo de Bana (Bruce Banner) y el histerismo de Nolte (el papá, que le roba la película al hijo) terminan de desequilibrarlo todo. El film acaba siendo insoportable; su final, patético.
¿Lo bueno? Aparte de Jennifer Connelly, tan hermosa como siempre, la película repite una serie de efectos que persiguen, con éxito, establecer puentes entre los tebeos y el cine. Probablemente esa estética intermedia sea lo mejor de la peli. Respecto al monstruo, decir que uno echa de menos a Lou Ferrigno sería demasiado fácil. Pero ¡cómo se echa de menos a Ferrigno! Hablar de falta de credibilidad en un personaje de este estilo es ridículo, pero aun más lo son los saltos y expresiones frankestenianas de esta bestia, de este irreconocible y decepcionante Hulk.
1 comentario:
Hola.
Soy tambien apellidado VIDIELLA te hago una consulta de que parte del mundo eres, yo soy argentini
Publicar un comentario