06 julio, 2005

Madrid 2M12: Lástima que se acabó

Ni Juegos Olímpicos en Madrid ni ostias. Es decir, lo mismo que ya sabíamos todos desde hace más de una década, cuando a raiz del éxito de Barcelona'92 las preclaras mentes que dirigen la política madrileña se encapricharon con montar también su pifostio, jodiendo encima a Sevilla, que si bien no hubiera llegado tan lejos sí al menos hubiera torturado a toda la humanidad con un himno de candidatura compuesto por Los del Rio. Gentes como el inolvidable Álvarez del Manzano, alcalde en esos momentos, decidieron apostar miles de millones de pesetas a una carta arriesgada, improbable y con todos los visos de quedarse en nada, como a la postre ha ocurrido, antes que a cosas más urgentes y necesarias, como la difusión del chotis entre la juventud madrileña o el I+D necesario para crear callos light. ¿Beneficios para la ciudad? Muchos. Tenemos un estadio que te cagas, La Peineta, estupendo lugar para que ETA pruebe sus megapetardos, y probablemente una de las instalaciones deportivas más innecesarias y horrendas del mundo. También gracias al sueño olímpico disponemos de la ciudad más tuneada del orbe, mazo de guapa kolega, un Madrid que no reconoce ni la madre que la parió pero que responde a los delirantes designios de Alberto Ruiz Gallardón y toda su banda de constructores, especuladores e hijos de puta varios. El hermosísimo logo Madrid 2M12 también decora, gracias a estos sueños de grandeza deportiva, plazoletas, avenidas y glorietas. ¿Qué coño harán ahora con tanta escultura basura? ¿Le cambiarán el 12 final para poner un 32 o un 52, a ver si hay más suerte dentro de dos o tres décadas? ¿Las meterán en el Reina Sofía, idóneo lugar donde encerrarlas junto a toda esa mierda de arte moderno? Pero la lista de merchandising de la noche a la mañana inservible no se queda en absoluto en el mobiliario urbano o estadios de pacotilla, sino que va más allá. La gran pregunta es...¿qué será ahora de la gran damnificada por la injusta decisión del COI? No, no hablo de Bea Ferrer Salat, la Infanta Elena o Esperanza Aguirre, que sin duda lograrán superar este amargo trago y volverán a engancharse a algún otro proyecto gilipollesco que asegure el bien de los españoles. No, la gran perjudicada por esos hijos de puta del COI es, sin duda, la emblemática pulserita olímpica roja. ¿Dónde terminarán tantos millones y millones de espantosos, inservibles y contaminantes complementos? Supongo que en tiendas de veinte duros, en puestos chinescos y callejeros o arrojadas al Manzanares, río más innecesario que nunca ahora que no será recorrido por forzudos y olímpicos piragüistas. ¿Usadas como método de irrigación peneana por actores porno impotentes, colgadas del cuello de las ardillas suicidas del Retiro, a la venta por 3 euros en la portada de Terra, siempre atenta a las últimas tendencias?...Aquellos que picastéis y fuísteis tan boludos como para comprar/ llevar una no os desaniméis. Seguro que dentro de unos años seguimos siendo tan tontos como de costumbre, y los peludos que dicten la moda deciden que mola llevarlas, que es guay, como ahora lo son las tremendas camisetas de Naranjito, esas que ni los niños con Síndrome de Down se atrevían a llevar en los albores de los 80.

En fin, tengo mucho más que decir, pero la actualidad me reclama. En otro momento sigo.


Ahora más que nunca, Farruquito Libertad

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