Noviembre es una ida y venida del buen al pésimo cine, de imágenes impactantes y realistas a sobreactuaciones viles, de una historia creíble, original y brillante a la sucesión de los más odiosos tópicos. Noviembre es, al menos, una propuesta arriesgada, innovadora, rebelde y reivindicativa, que subraya la capacidad del teatro y, por ende, del arte, para convertirse en motor que estimule mentes, cambios sociales, alternativas mundiales. Mañas, afortunadamente, abandona las repetidas historias y plantea una historia subversiva. Lástima que no la centre adecuadamente en el tiempo, en el entorno, en el contexto político, pasando entonces de la protesta profunda al superficial gritito. En todo caso una película recomendable, a la que la monotonía imperante en la cinematografía española convierte, casi, en imprescindible.
Mi cabeza es enorme y no sólo contiene agua, humos tóxicos y vísceras. Aparento despreocupación e irracionalidad, y eso es lo que la rellena. Como casi todo lo pierdo, aquí será posible encontrarlo.
22 junio, 2005
Noviembre: entre el grito y el gritito
Noviembre es una ida y venida del buen al pésimo cine, de imágenes impactantes y realistas a sobreactuaciones viles, de una historia creíble, original y brillante a la sucesión de los más odiosos tópicos. Noviembre es, al menos, una propuesta arriesgada, innovadora, rebelde y reivindicativa, que subraya la capacidad del teatro y, por ende, del arte, para convertirse en motor que estimule mentes, cambios sociales, alternativas mundiales. Mañas, afortunadamente, abandona las repetidas historias y plantea una historia subversiva. Lástima que no la centre adecuadamente en el tiempo, en el entorno, en el contexto político, pasando entonces de la protesta profunda al superficial gritito. En todo caso una película recomendable, a la que la monotonía imperante en la cinematografía española convierte, casi, en imprescindible.
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